Defensa del periodismo frente a la IA
Defensa del periodismo frente a la IA
Crece la inquietud entre colectivos profesionales periodísticos de todo el mundo ante la pujante invasión de la Inteligencia Artificial en las redacciones. ¿Cómo distinguir si una fotografía, o un vídeo, corresponde a la realidad, o es producto de la IA? Lo mismo vale para un texto. ¿Cuántos periodistas quedarán en las redacciones si con cuatro datos la IA te ofrece una crónica aparentemente solvente y medianamente creíble?
La semana pasada, cuatro destacados periodistas expresaron en Madrid, en dos actos distintos, aportaciones a ese debate que debe afrontarse sin más dilación tomando medidas. En los Premios Iris de la Academia de Televisión, Vicente Vallés, que recibía el galardón a mejor presentador de informativos, y Pedro Piqueras que lo entregaba, defendieron el valor de los llamados medios tradicionales o convencionales –prensa, radio y TV– frente al universo de las redes sociales. Lo compartimos.
Para combatir la desinformación –que no es exclusiva de las redes, porque noticias falsas se publicaron toda la vida– la pervivencia de los medios clásicos es vital como punto de referencia. Poner una marca periodística en la jugada, y también la marca de un profesional, es construir un punto de confirmación imprescindible. El 6 de junio de 2022 me encontraba en un despacho de Santo Domingo cuando un colaborador del presidente de la Corte Suprema de Justicia lo informó de que en una red social se anunciaba la muerte a tiros del ministro de Medio Ambiente. Insólita noticia. Su secretaria entró en internet enseguida y dijo: “Es verdad. Lo publica el digital del Listín Diario”. La noticia podía ser un rumor, pero con la publicación en el periódico decano quedaba confirmada. La desinformación también puede constituir una oportunidad para relanzar los medios tradicionales que defiendan la credibilidad.
Pero al desafío de la desinformación se ha sumado la amenaza de la IA. Y ya es lógico dudar de cualquier imagen fuera de lo previsible, como aquella fotografía en el que el papa Francisco lucía un abrigo blanco de plumas del modisto Balenciaga que resultó ser un montaje. Pero no lo era la imagen de José María Aznar disfrazado de Cid Campeador que publicó el semanal de El País en 1987 ante el estupor general. Ni eran falsos los carteles en la calle de Albert Rivera, desnudo, en una campaña electoral catalana. ¿Cómo advertir al público de lo que es real o no?
La presidenta de la potente Asociación de la Prensa de Madrid, María Rey, anunció el viernes en un desayuno que su entidad negocia con la agencia Efe la creación de un indicador para insertar en páginas publicadas, o en televisión, que advierta de la creación de ese contenido con IA. “La línea de la credibilidad es muy fina y esta batalla no la podemos perder”, afirmó. Pendientes de la ley europea sobre la materia para estar en sintonía, el proyecto es sumar a ese acuerdo a los directores de medios construyendo una defensa frente a la IA para proteger la credibilidad de lo que se publica. Miguel Ángel Oliver, presidente de Efe, corroboró ese preacuerdo para “dar comprobación de veracidad y credibilidad a los productos escritos y visuales”.
Ante la pregunta de cómo será el periodismo en 2050, Rey respondió casi lacónicamente: “Necesario”. Pero para que siga vivo en el tiempo deberá ser defendido por los profesionales ante desafíos como la IA y lo que venga.
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