Línea de fondo

Santiago Cordero

Santiago.cordero@jerez.es

El ladrón de ideas

Antonio Jesús Vadillo el mejor entrenador del mundo en fútbol sala

Al principio fue la pelota y la calle, esa era la escuela. En la plazoleta de San Telmo Nuevo o en la de los Naranjos soñaba con ser Maradona. En su carta a los Reyes Magos nunca faltaba pedir una camiseta de azulgrana con el 10 del astro argentino. Pero ya se sabe que en los barrios humildes sus majestades no siempre te pueden dar todo lo que pides, pero te tranquilizaba tu madre diciéndote: "El año que viene seguro que te la traen" y te ibas feliz a jugar con los amigos partidos interminables en la plaza de la barriada. Ahí volvías a ser el pibe durante todo el partido.

Así pasó la niñez de Vadillo, entre las calles de San Telmo nuevo primero y la zona de los Naranjo después. El fútbol era su pasión y según me decían lo que jugaban con él no se le daba nada mal. En la calle descubres pronto, por la cuenta que te trae, más aún en los barrios humildes, que nadie te regala nada pero que tenemos que salvar a todos nuestros compañeros, eso sí, para mi primero. Descubres el poder del equipo.

Como cualquier niño de aquella década de los ochenta y noventa, curtido en las calles de Jerez, Vadillo se buscaba sus equipos para estar siempre alrededor de un balón. Que si se apuntaba a los juegos municipales con el equipo de San Juan de Dios, que iba a jugar en el Flamenco juvenil, eso si que eran palabras mayores, que si lo quería el Atlético Los Naranjos que jugaban en Don Bosco. Claro está que cuando no estaba jugando estaba viendo algún partido en el que jugaba otro amigo suyo. Entonces aparece el Poli y el Garvey Fútbol Sala, el Caja San Fernando con posterioridad, en sus años de gloria. Allí descubrió que el futbito de su plazoleta o del patio del colegio era el fútbol sala que estaba viendo en el Ruiz Mateos. Crecer viendo a los Younes, Villaça, Augusto, Edesio, Zarzana, Luceño, Montoya, Campaña hizo el resto.

Esa semilla del fútbol Sala que tenía en su interior Vadillo terminó de abonarla, Javi Galán un amigo de su hermano, quien le convenció para que probara con el filial del Caja donde empezó su noviazgo con este deporte y su posterior matrimonio.

En la calle, ser listo es tener como amigo al más fuerte del barrio o escoger en la plazoleta para tu equipo al mejor portero y al mejor delantero, era tener buenas juntas como te decían en casa. Ser listo es saber aprovechar las oportunidades y esquivar los peligros. Torpes con talento infinito los hemos visto echarse a perder.

Antonio Jesús tuvo que tomar una decisión, afortunadamente tuvo a su lado a una chavalita de San Juan de Dios, hoy su mujer, la persona más importante en su vida, como no se cansa de repetir. Vadillo decidió dejarse de tonterías y trabajar por llegar a ser profesional del fútbol sala. Primero triunfó como jugador y después siguió soñando con crecer. La calle te da las claves esenciales para triunfar, pero si quieres llegar al nivel de los escogidos hay que estudiar y prepararte académicamente y eso hizo.

"Mis amigos tenían más talento que yo, pero yo siempre fui un ladrón de todos ellos, en ideas, en contexto, en prismas... Aprendí de mucha gente mayor, fui muy observador: ver, oír y callar, absorbí mucho, el cóctel era muy difícil, pero sabía que los ingredientes eran muy buenos" y puso manos a la obra. Esta es la historia de un niño humilde que se dio cuenta de que debía ser ladrón de ideas para tomar decisiones adecuadas que te dirijan por el camino correcto para hacer realidad tus sueños. Vadillo, el mejor entrenador del mundo de fútbol sala.

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