Entrando en agujas

Bernardo Palomo

Un mito caído

19 de octubre 2022 - 01:34

Hace cuarenta años, un veintiocho de octubre, casi como propone el himno del Arrebato, nació, para muchos, una ilusión. En España parecía que se iba a consolidar lo que, unos años antes, nuestro Rey don Juan Carlos I y el presidente del Gobierno, por él nombrado, don Adolfo Suárez, habían conseguido, volviendo a traer la democracia a España. Por mucho que el gobernante que, ahora, tenemos en el máximo sillón presidencial del Consejo de Ministros diga, entre las infinitas pamplinas que dice, que, los suyos, -el Partido Socialista Obrero Español, que no es ni socialista ni obrero ni, casi siquiera, español o, al menos, no del todo- fueron los que trajeron la democracia a España. Éste, además de no tener ni idea de otras muchas cosas, parece que sabe muy poco de la historia reciente de nuestro país. Es lógico, siendo lo que es, diciendo lo que dice y haciendo lo que hace.

Bien, pues, el otro día, el señor Sánchez consiguió llevar hasta su terrero a dos antiguos ex presidentes: el señor Rodríguez Zapatero y don Felipe González Márquez. De aquel nos podemos esperar que vaya a donde le digan, con tal de salir en los papeles y en los televisores o ser noticia de algo por absurda y sin trascendencia que ésta sea, ya sabemos que va, incluso, hasta Venezuela a apoyar al impresentable de Maduro. Lo que nos parece absolutamente incomprensible es que el señor González Márquez se haya prestado a juntarse con los otros dos, para dar credibilidad no sabemos muy bien a qué.

Felipe González ha sido un gobernante importante, un político de gran lucidez, un personaje que parecía serio en sus afirmaciones y convicciones y, por supuesto, una persona que, por sus conocimientos, no sería nada fácil hacerle comulgar con ruedas de molino y llevarlo a un terreno donde parece - o nos parecía- iba a estar no excesivamente a gusto. Pues no; el señor Sánchez, con sus falseríos galopantes y sus verborreas estultas y para estultos, se ha llevado al todopoderoso Felipe González a los medios de su circo de mentiras ¡Increíble! O don Pedro no es tan tonto como parece o el mito Felipe González no era tal mito.

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