Análisis

Francisco Reinoso

Le pain perdu, la torrija

Como su nombre indica, 'pain perdu' es el aprovechamiento del pan que se nos queda duro o casi duro. El pan no se puede tirar por su carácter sagrado en la tradición cristiana, sea católica o protestante. En Francia se oficia en las casas durante todo el año y no tiene especial indicación con la Semana Santa, porque en la mayoría de los países europeos la auténtica celebración es la Pascua de Resurrección. Pan perdido, huevo, leche, aroma de vainilla, azúcar y mantequilla. Se dora en la sartén y ¡a comer! La torrija al principio es lo mismo, pan perdido, leche, un poco de oloroso, huevos, se fríe en aceite y después se sumergen en miel hirviendo con un poco de agua. Recuerdo que mi madre las hacía con panecillos. Ahora se compra el pan para torrijas. Receta de pobres, de aprovechamiento en la escasez. Ahora hay campeonatos de torrijas, variadas, imaginativas, al horno, con chocolate. Vale, pero es mejor comerse una torrija que tenerla en la cabeza. ¡Vaya torrijazo que tiene!

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