Travesía de regalos
Otra sobre los piropos
Debo reconocer la enorme habilidad de mi querido compañero García-Máiquez para resumir, en pocas palabras, la esencia de la problemática de los piropos que la Junta de Andalucía ha generado como si no hubiera cosas más importantes que solucionar en esta bendita tierra. Básicamente, Máiquez viene a decir que una mujer que es guapa sabe de forma sobrada que lo es, por lo tanto, decírselo es la más solemne de las tonterías. Certera frase que, por sí sola, viene a suponer la esencia para acabar con esta práctica que caía en el más profundo de los olvidos (afortunadamente) hasta que nuestros dirigentes andaluces decidieron recuperarla del pozo de los olvidos (desgraciadamente). Mención aparte merece el hecho de que ceder el paso en la puerta o acercar la silla a una mujer en la mesa sea considerado en breve una muestra de presunta supremacía machista. Puede que no, pero mucho me temo que las teóricas del feminismo andaluz ya andan pensando en otra... para liarla parda de nuevo.
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