Una vuelta más

Poliamor

"El tiempo pasa y no de largo y hay quien no se entera que somos los mismos envueltos en novedad", reza una canción sobre la deriva vertiginosa del amor, que lleva al autor a preguntarse ¿cuántos tipos de relaciones habrá en el próximo siglo?

Zoe, película sobre parejas de humanos y androides. Zoe, película sobre parejas de humanos y androides.

Zoe, película sobre parejas de humanos y androides.

Hay quienes opinan que tres son multitud, otros que cada oveja debe estar con su pareja y, para completar la ecuación, los del 'culo inquieto' consideran, con toda su legitimidad, que en la variedad está el gusto. Allá cada cual con quién y cuántos meta en su casa o cama. Eso sí, hay que llamar a las cosas por su nombre, evitando generar confusiones. No podemos caer en el error de comparar la palabra politraumatismo con poliamor, un neologismo o concepto de origen reciente (surgido en 2013), que viene a significar el amor en plural, con todas sus peculiaridades y sin complejos. De hecho, la ciudad norteamericana de Somerville no tuvo reparos en legalizarlo con la llegada del coronavirus, pues hubo familias que demandaron asistencia sanitaria para miembros no reconocidos jurídicamente.

Meditando sobre ello, me viene al recuerdo una expresión un tanto aldeana, pero muy gráfica: "Qué me importa a mí que un pájaro se pose de árbol en árbol". Abordando esta sensible temática, la escritora y actriz Gabriela Wiener estrenó en 2020 'Qué locura enamorarme yo de ti', un original monólogo teatral que le lleva a curiosas conclusiones: "La vida convencional es una doble vida mal llevada. La parte buena del poliamor es cuando empieza y la mala cuando acaba. Al principio te enamoras de personas nuevas, vives en las nubes del MDMA (éxtasis) sexoafectivo. Luego todo se va a la mierda porque creíste que bastaba con enamorarte, porque te pusiste más poli que amoroso y abarcaste mucho pero amaste poco. Básicamente, te pasaste por el forro que para querer también hay que tener unos mínimos códigos".

A este paso, nadie sabe cuántos tipos de amor habrá en el próximo siglo, aunque ya hay quien juega a profetizarlo. En 'Zoe', una interesante película dirigida por Drake Doremus, se apunta a un futuro en el que las relaciones sentimentales se han convertido en una ciencia. Observamos como Cole (Ewan McGregor), diseñador de androides sintéticos, se enamora perdidamente de Zoe (Léa Seydoux), considerándola su obra maestra y, a la postre, pareja ideal jamás soñada. Al margen del cine, ante la confusión amorosa imperante, hay quien hoy en día se ve más cómodo defendiendo su posición de hetero no practicante, como onanista esporádico y tan profundamente sentimental, que sería capaz de soportar una película porno hasta el final, esperando a ver si se casan los actores…

(*) Jesús Benítez, periodista y escritor, fue Editor Jefe del Diario Marca y, durante más de una década, siguió todos los grandes premios del Mundial de Motociclismo. A comienzos de los 90, ejerció varios años como Jefe de Prensa del Circuito de Jerez.

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