Análisis

Juan alfonso romero

Por mí primero y por todos mis compañeros

¿es que nadie con dos dedos de frente quiere ser presidente? El presidente del Gobierno tiene "un fallo de protocolo". Ahora le llaman "fallo de protocolo" a hacer el ridículo. Esto no debería ser ninguna gracia, que no lo es. Nos estamos acostumbrando a que lo excepcional se haga cotidiano. Un país que tiene que aguantar que un oportunista se mofe en las narices de todos y cada uno de los ciudadanos españoles tampoco debería ser una gracia, que no lo es. Un Gobierno pactando con los que quieren destruir nuestro país no tiene sentido. Pactan pero dicen que defienden la unidad de España. Ridícula estrategia para ganar tiempo. Sólo se trata de ganar tiempo porque les da igual España. ¿Será que yo soy muy limitado y no llego a alcanzar el gran objetivo del actual Gobierno? Sólo parece que quiere ganar tiempo.

Sabe y conoce que sus días están contados en Moncloa y por ese mismo motivo está aprovechando el tirón y ganando tiempo, pero ¿para qué? ¿Para ir a conciertos en el avión oficial? ¿Para pasear en helicóptero oficial?

Desde fuera parece eso, que está aprovechando el tirón, la oportunidad que ha conseguido en perjuicio de España. Estamos en una situación extraña que no debería ser habitual. No sé si es por el turno histórico, tendencias de la evolución constante, fuerzas ocultas (teoría de la conspiración) o bien -parece la más evidente- porque nos lo hemos ganado a pulso con tanto pasotismo.

Estamos en una sociedad alienada que recuerda aquella frase famosa que dijo Karl Marx en 1844: "La religión es el opio del pueblo", cuando ahora no es la religión, es el estado de inacción, la vagancia, la estandarización de nuestra voluntad monitorizara por las fuerzas invisibles, los grupos de poder que dominan los grandes mensajes y manipulan nuestra voluntad, imponen nuestros hábitos y nuestros movimientos. Ya ni se escucha decir "con la Iglesia hemos topado". La religión ya no es el opio del pueblo, ahora nos echan otra 'sustancia' para adormilarnos'.

Si Marx existiera le daba un ataque al corazón, como a muchos líderes históricos. Ahora el opio del pueblo es el 'populismo barato'. Sacar a Franco de la tumba y subir el salario mínimo interprofesional sabiendo que no se puede asumir. En todo caso es una buena e impactante noticia táctica (ganar tiempo, perder detractores). Eso en economía se llama capacidad de absorbibilidad. ¿Es capaz la empresa o la institución de absorber realmente la idea que ha tenido un iluminado? Pues eso es lo que tenemos, que para ganar tiempo dice cosas que no se pueden cumplir, mete la pata en la recepción en la Casa Real, no concede ruedas de prensa para preguntas de los periodistas en las comparecencias que hace -cuando las hace-. ¿Os imagináis que alguien de otro partido hace eso de no conceder ruedas de prensa a los periodistas durante más de dos meses? En fin, una situación cuando menos extraña y muy perjudicial para España.

Mientras tanto en Andalucía preparamos elecciones para el 2 de diciembre. A ver qué ocurre que no se sepa... Y en nuestro Jerez ya vemos en nuestro día a día la de cosas que se están arreglando y sus correspondientes fotos muestra de la venidera campaña, de las elecciones que, con ausencia de oposición conocida, auguran una intensa y constante presencia de políticos y peleas llenas de grandes proyectos con eso de "y tú más, no, tú más" y la casa sin barrer.

En resumidas cuentas, que todo el sistema está orientado al servicio de unos cuantos, de la casta como diría 'el coleta', que hasta él mismo ya forma parte de ella y de sus bondades. Todo el aparato político parece girar para su propio afán, para su propio beneficio en todas sus facetas y olvidándose del principal protagonista: el ciudadano. Todo vale si al final el político consigue su objetivo personal. Da igual que los ciudadanos salgamos muy perjudicados, lo que importa es que yo me quede en Moncloa, que gane mi partido, colocar a mis amigos en los puestos importantes de la estructura económica a base de perjuicios para España. ¿Despotismo ilustrado? "Todo para el pueblo, pero sin el pueblo", ¿esa es la contraseña? Da igual que te pillen en unas grabaciones conspirando, da igual que dimitan dos o casi tres ministros en un cuarto de hora, da igual que plagies el doctorado. Lo importante es aguantar el tirón porque ¡España da igual! Y vaya usté condió.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios