La Europa supuestamente defensora del medio ambiente considera que la energía nuclear es buena para el cambio climático y, por tanto, que se podrán hacer inversiones para mantenerla y potenciarla. Se satisface a Francia con su "grandeur" que, intentando ser una superpotencia militar, apostó por lo nuclear desde tiempos de De Gaulle.

Si se invierte en nucleares, perderá fondos el desarrollo de las energías renovables en campos como, por ejemplo, el almacenamiento de los excedentes producidos en épocas de mucho sol y viento. En España, en 2021, las renovables ya produjeron más energía que el gas y las nucleares juntas. No: la energía nuclear no es sostenible por sus residuos radiactivos de larga vida y por su peligrosidad y capacidad de destrucción en caso de accidente o, incluso, atentado terrorista. Véase el espacio alrededor de Chernóbil, inhabitable y tóxico por generaciones. Tampoco es barata y necesita de tremendas subvenciones públicas: la única central nuclear construida en el siglo 21, en Finlandia, costó más de seis mil millones de euros y tardó diez años en construirse.

Por otro lado, en Doñana, miles de pozos ilegales que toman agua de la reserva natural más grande de Europa, están a punto de ser legalizados por el gobierno de Moreno Bonilla. Ya ha sido noticia en el Times. Lamentable imagen de Andalucía en Europa.

¿Por qué se habla tampoco de estas cosas en la prensa en general? De lo que sí se habla es del bulo construido en torno a las declaraciones de Garzón sobre la ganadería extensiva y las macrogranjas. Casi nadie cita literalmente las palabras del ministro. Al más puro estilo goebbeliano se manipula y da por cierto lo que dicen que dijo. Es una tapadera para hacer campaña y llenar páginas y espacios y olvidar las nucleares, la agresión medioambiental del gobierno andaluz… y otras cosas.

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