Normal que quienes tienen la responsabilidad, duden si dejarnos quitar las molestas mascarillas y ampliar horarios de lugares de ocio o, por el contrario, dar marcha atrás en las medidas liberalizadoras con las que se ha querido, de alguna forma y precipitadamente, indicar que la pesadilla ya se encuentra en su última fase, aunque el continuo baile de cifras sobre contagios, vacunados, hospitalizados o fallecidos; que se ha convertido en mono tema en los medios de comunicación y en los discursos de los políticos; ha obligado a ello y está condicionando a la autoridades sanitarias en primer término y a los responsables políticos, como es lógico en el desempeño de su función…

Pero, gracias a Dios y desde luego a la cada vez mas mayoritaria campaña de vacunación, en la que la Comunidad andaluza está siendo todo un ejemplo de eficacia a pesar de que no siempre las dosis que tienen que llegar lo hacen en el plazo establecido, lo cierto es que la maldita pandemia, que nos vino desde China hace ya casi un año, va remitiendo lentamente y llegará sin duda el día en que solo nos quede como un mal recuerdo, en el que por desgracia ya han perdido la vida miles de compatriotas nuestros, entre los millones de fallecidos por todo el mundo.

Por eso indigna todavía más que después de lo que hemos tenido que pasar, existan aún personas que siguen sin respetar unas mínimas normas de protección, no solo por ellos mismos sino precisamente para no convertirse en potenciales propagadores de este peligroso virus, como de hecho ya ha ocurrido en bastantes lugares y en determinadas circunstancias y como seguimos comprobando que aquí mismo, en Jerez, pasa a diario, especialmente entre no pocos jóvenes y también bastantes 'maduritos' que se creen inmunes, tal vez por su falta de experiencia en el primero de los casos y por estupidez en el segundo, de contagiarse con esta enfermedad y de convertirse por ello en peligrosos propagadores de la misma…

Por eso, un nuevo llamamiento a la prudencia con la esperanza de que el mismo sirva para erradicar semejantes comportamientos irresponsables que no ayudan precisamente a la solución de esta pandemia que era ya lo que nos faltaba por conocer a muchos de nosotros que además tenemos que convivir con un importante grupo de convecinos 'negacionistas' que han decidido, por miedo o por prejuicios que no resisten un análisis serio, que no se vacunan convirtiéndose de esta forma en un peligro latente para cuantos tienen a su alrededor y a los que precisamente por ello; al igual que al resto de los españoles nos obligaron a confinarnos durante muchos meses; se les debería obligar a recibir alguna de las vacunas que los inmunizara a ellos y nos protegiera a los demás…

Y si de paso, además de la fabricación de vacunas, por parte de muchos laboratorios, que en este problema han actuado con celeridad y eficacia, esas mismas empresas dedicaran parte de su tiempo a encontrar tratamientos eficaces para combatir este peligroso virus y sus frecuentes mutaciones, mucho mejor.

Nadie podrá decirnos, por tanto, que nuestro llamamiento no se apoya en razones de peso con respecto a la evolución de esta pandemia en nuestro país y en el resto del mundo y precisamente por eso y por ser quienes más expuestos estamos a padecer los peores efectos de dicho virus, lo reiteramos otra vez, con la esperanza de que todos a una contribuyamos a cerrar este tenebroso capítulo de nuestras vidas.

Y los primeros en esta tarea, aquellos que están ahora empezando a vivir…

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