Alberto González Troyano

Libros olvidados

Brindis al sol

Dado que viajar se ha puesto difícil, qué mejor solución que encerrarse en su propio cuarto con unos libros bien elegidos

26 de julio 2021 - 01:34

En 1794, Xavier de Maistre harto de la moda viajera que inundaba el mundo dieciochesco, escribió una parodia corrosiva y llena de ingenio. La tituló Viaje alrededor de mi cuarto y con sutil ironía mostraba que alguien provisto de imaginación y libros, sin moverse de su habitación, podía emprender los más fastuosos viajes. Su provocadora propuesta obtuvo considerable eco y del libro, convertido en clásico, se multiplicaron las traducciones. En España lo publicó la benemérita colección Austral. Se trata, pues, de un libro lógicamente olvidado en una época en la que el viaje se ha convertido en desaforada necesidad. Sin embargo, las obligaciones restrictivas impuestas por la pandemia quizás permitan recuperar su sarcástica recomendación. Dado que viajar se ha puesto difícil qué mejor solución que encerrarse en su propio cuarto con unos libros bien elegidos. Sobre todo porque esas páginas impresas permiten viajar por el espacio y también por el tiempo. Y así, gracias a estos viajes imaginarios se pueden visitar lugares, situaciones y momentos que han pasado o están a punto de caer en un definitivo olvido. Tal como sucede con muchas cosas de Andalucía. Pero existe todavía esta posibilidad de mantenerlas vivas. Si se tiene, por tanto, curiosidad por saber cómo ha sido esta tierra, hay una forma de comprobarlo. Esas huellas están todavía latentes en algunos libros, como sugería Maistre. Muchos de ellos ya a punto de perderse, tristemente olvidados, arrinconados, porque apenas nadie aprecia el tesoro sociológico que guardan. Por ello, hay que leerlos. Un buen ejemplo: los títulos de ese brillante grupo de novelistas andaluces que hace aproximadamente medio siglo, alrededor de los años sesenta y setenta, escribieron y publicaron una amplia serie de novelas. Se propusieron dar un valiente testimonio literario y social que diese voz a una región que necesitaba del potente altavoz que presta la narrativa. De esa lista de libros, muchos de ellos muy buenos, habría que empezar a recuperar aquellos autores con los que más injusto ha sido el destino literario. Así, a Ramón Solís, Luis Berenguer, Fernando Quiñones, Alfonso Grosso, Manuel Barrios o Julio M. de la Rosa, los rodea un triste e inmerecido silencio. Quizás porque se prefiere viajar a leer. Pero de todas formas, con sus novelas también es posible recorrer Andalucía, acompañados no sólo de novelistas, también de sociólogos y antropólogos, tal fue la ambición y empeño que pusieron en su obra para dar cuenta de la vida andaluza.

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