La salud del fútbol femenino

El Mundial que ha descubierto a las jugadoras españolas

21 de agosto 2023 - 05:00

EXISTE toda una cultura alrededor que premia el ganar de cualquier manera y por encima de todo. Esta forma de entender nuestra existencia que está auspiciada en occidente se viene reforzando desde la revolución industrial y se perfecciona con el imperio del capitalismo yanqui en el mundo. El deporte siempre ha constituido una buena metáfora de ello, a la vez que un laboratorio sobre el fracaso y el éxito. Pero sobre todo una herramienta de propaganda de la cultura del más fuerte y de alienación sobre este principio.

"Ganar, ganar, ganar y volver a ganar" que acuñó con determinación el 'sabio de Hortaleza'. Pero considero que otras ideas, pensamientos divergentes y diametralmente distintos, pueden y deberían tener cierto sentido. De hecho imagino que los que creen en el amor al prójimo y defienden lo de poner la otra mejilla podrán al menos considerar este punto de vista.

Tras este preámbulo me dispongo a hablar de selección española de fútbol femenina y de final del mundial. Ganar el Mundial es algo maravilloso, es el culmen a mucho trabajo de muchas personas, durante mucho tiempo. Imagino que las inglesas podrán decir lo mismo, pero les faltó un partido. Todo es éxito o fracaso según la lente con que lo veamos.

En España se ha hablado mucho de motines, de imposiciones por ambos lados. Jugadoras frente a entrenador y presidente por otro. Se ha hablado mucho de culpables y de perseguidos o perseguidas, de quien tenía la razón de su lado y quien no. En definitiva, de buenos y malos como en las películas de pistoleros.

Pero lo que el Mundial ha puesto de manifiesto es el altísimo nivel que en estos últimos años ha alcanzado el fútbol femenino español en el contexto mundial. Eso ha sido gracias a las jugadoras en primer lugar y junto a ellas, equipos técnicos, clubes, federaciones, patrocinadores, organización de las canteras, medios de comunicación y en última instancia de la sociedad española que año tras año ha ido respaldando, más y más, el fútbol en particular y el deporte practicado por mujeres en general.

Además sabemos que no solo hay un puñado o una generación de buenas jugadoras, sino que a nivel absoluto el número de jugadoras donde escoger es muy amplio, pero que por detrás, vienen muchas más.

Sobre el motín he leído mucho, opiniones de todos los extremos, desde el blanco más blanco, al negro más negro, pasando por una infinidad de grises distintos. Motines deportivos han existido siempre y seguirán existiendo. No solo en el deporte, sino en cualquier actividad humana donde alguien mande y otros obedezcan, hasta el punto de que existen guerras entre países o guerras civiles.

Solo el grupo de personas que han vivido esa situación saben la realidad, pero una cosa es segura, ante los problemas existentes ha faltado entendimiento y comunicación, al tiempo que han sobrado egos y conductas intransigentes.

Pero a pesar de ello o incluso por culpa de ello, en este recién acabado Mundial, ha quedado evidenciado que el fútbol femenino español está en auge y no hay vuelta atrás. Solo resta que dentro de un par de semanas con toda la calma y sensatez posible se intente al menos aclarar la situación entre todas las partes. No debería haber ganadores y vencidos en esta historia.

La naturaleza nos enseña que la vida se basa en la colaboración. La fuerza está en el ecosistema , la armonía, la simbiosis y la ayuda. A lo mejor se trata no tanto de ganar sino de vivir y gozar. Claro si se gana mejor. Pero lo que importa es que el ecosistema no se rompa porque eso perjudicaría hasta el que se considera ganador.

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