Pretenden acostumbrarnos a que campaña electoral sea incompatible con valores como la credibilidad, la sensatez, el sentido común y la defensa del interés general. Al parecer para algunos el negocio consiste en elevar el nivel de la barbaridad, quizás del miedo, invocando a monstruos, como si la democracia fuera una atracción de feria. Pasen y vean: neandertales abortistas, niños sacrificados en New York, ciudadanos con pistolas, millonarios expoliados fiscalmente, inmigrantes ilegales, buscadores de huesos, y listas de espera escondidas en oscuras dimensiones. Este espectáculo aparece aliñado con el descubrimiento de tramas policiales-periodísticas dedicadas a inventar noticias con las que manipular la opinión colectiva.

El contraste lo pone en evidencia, por un lado celebramos la ilusión de aquellos Ayuntamientos democráticos que hicimos nacer hacer 40 años, y por otro un concejal, que aspira a ser Alcalde, insulta en un Pleno, notoriamente, a un funcionario y en su partido no se produce el menor gesto de desautorización.

La situación de la ciudad no está para tanto titular construido de cicateros cruces de imputaciones entre el Gobierno Municipal y la actual Junta de Andalucía. Ahora se acusan sobre quién miente más para cuestionar proyectos de ciudad como son el "Centro del Motor"; el museo de flamenco; o los 800 puestos de trabajo del plan de empleo. Poca talla hay que tener para afirmar, después de desautorizar la idea y su viabilidad, que "rescataran el proyecto" sólo si "ellos gobiernan Jerez". Un consejo: si desean conseguir el apoyo de Jerez, respeten nuestra inteligencia, menos titulares y más voluntad de ser útiles poniendo los medios de la Junta, que ahora gobiernan, al servicio de esos proyectos, incluso ahora que solo son oposición.

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