Es viernes de campaña en Andalucía, una oportunidad para conocer las alternativas que, desde las legítimas diferencias, deben ofertar modelos sociales distintos. Nos interesan, por ejemplo, las propuestas en: regeneración de nuestro tejido productivo y empleo, sostenibilidad y mejora de nuestros servicios públicos, mecanismos para reequilibrar y propiciar igualdad real de oportunidades. Andalucía se juega su futuro con el debate territorial del conjunto de España, y en Andalucía, siendo el sur de Europa y la puerta de entrada al norte para miles de pobladores del Sur, es Europa entera la que se juega la defensa de sus valores y su modelo social.

A pesar de esta importancia estratégica algunos se presentan con el argumento fácil del insulto, tratando de confundir la política con campañas permanentes de meros gestos sobreactuados. Desde la irresponsabilidad se regodean destruyendo un presupuesto básico para cualquier sociedad, la confianza legítima de la ciudadanía en sus instituciones. Estas Instituciones son los pilares de esa convivencia y terminan convirtiéndolas en un riesgo de derrumbe y terreno abonado para oportunistas. Baste como ejemplo el espectáculo que está dando el Tribunal Supremo recordando que, como dijo Mostequieu, sin separación de poderes no hay democracia.

Frente a este contaminado ambiente tenemos que agradecer las bocanadas de aire fresco que representan personas como Luis Bononato y Agustín García Lázaro. Hemos reconocido estos días sus valores: calidad humana, aportación sin la exigencia de la contrapartida, honesto rigor profesional y apuesta por los que más lo necesitan. Personas como ellos son la argamasa que nos permiten seguir siendo comunidad, ser Ciudad, con la que construir ese imaginario que nos constituye como sociedad democrática.

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