La Aldaba Andaluza

Carlos Navarro Antolín

cnavarro@diariodesevilla.es

Vox aprieta con el viento a favor

Abascal maneja sondeos favorables en Andalucía y forzará el adelanto electoral con toda la maquinaria

EMBESTIR contra el peto, romanear, meter los riñones y no parar hasta derribar el caballo. Recordaba este momento que sucede en muchas lidias del toro bravo al comprobar la nueva estrategia de Vox en Andalucía: provocar el adelanto electoral, desmarcarse con acritud del PP y devolverle a Ciudadanos el desprecio recibido hace tres años cuando la negociación del acuerdo de investidura. Los de Vox no van a tener con los naranjas ni la consideración que merece un pato cojo, dicho sea en términos de política estadounidense. Los sondeos que maneja la formación de Abascal son buenos, por eso quieren elecciones cuanto antes, sobre todo si Juan Espadas gana las primarias socialistas del 13 de junio. Andalucía fue una plaza vital en la historia de Vox. Y debe seguir siéndolo, pero para eso no se puede esperar a unos comicios en diciembre de 2022. Sería un regalo en bandeja de plata para Espadas, al que daría tiempo a afilar el colmillo que necesitará y que nunca ha usado hasta ahora en la política municipal. No digamos el obsequio que supondría para Susana si vence en la consulta. ¡A lo mejor por fin se pondría a ejercer de jefa de la oposición! Es curioso: ni al PP ni a Vox les interesará dar mucho tiempo al PSOE si Espadas gana. ¿El presupuesto? Todos saben que se puede aguantar con las cuentas prorrogadas. No pasa nada. La legislatura está salvada, aunque se han puesto los cimientos para aprobar un presupuesto para 2022. Todo indica que es un trámite que no tendrá buen resultado. Una votación en concordia entre los tres partidos a la derecha no se repetirá de nuevo. Existe otro riesgo añadido. Juan Marín, líder andaluz de un partido en extinción, será capaz de cualquier cosa con tal de salvar su alma... política. No olviden que con Espadas se lleva la mar de bien. San Telmo es ya un guirigay en este y en otros sentidos. El conflicto con Marruecos deja mucho campo fértil para que Vox abone uno de sus discursos preferidos: la inmigración y la defensa de las fronteras. El recibimiento a Pedro Sánchez en Ceuta explicaría para algunos las intervenciones más ásperas, pese a los llamamientos lógicos y saludables de la Iglesia en favor de un trato humano con quienes están siendo descaradamente utilizados. España en Europa es en estos casos como el vecino del último piso que pretende que la comunidad arregle la azotea. Nos dan calabazas. En este contexto, Andalucía apura la gestión de un gobierno ciertamente tranquilo que comenzará a vivir unas tensiones políticas que no provocó ni el coronavirus en sus meses más duros. Veremos si hay pronta caída del jaco.

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