Mundología jacobea

Segundo L. Pérez López

Delegado de Peregrinaciones del Cabildo de la SAMI

La acogida, un valor en auge (y II)

Continuación del artículo publicado el 29 de septiembre de 2021

Segundo L. Pérez López, delegado de Peregrinaciones del Cabildo de la SAMI.

Segundo L. Pérez López, delegado de Peregrinaciones del Cabildo de la SAMI.

Tres claves para la acogida

La acogida exige que uno esté atento incesantemente al corazón del otro. La experiencia de sentirseo no acogido está relacionada con diferentes variables. Hay una acogida espacial, una acomodaciónal universo del lenguaje y una acogida en la intimidad del corazón.

El espacio acoge

Hay espacios pensados para el que llega, no solo para el que ya estaba. Hay personas que piensan,al diseñar los espacios, en quién los va a usar, en sus características especiales, en su estadoemocional al llegar, en su desorientación inicial. Es el criterio de la empatía el que ha de regir lapreparación de los espacios, de modo que se inspira simetría en la relación, disposición al diálogo ya la comunicación confortable(1).

En condiciones pensadas a la medida de la persona hospedada, es más fácil reforzar la confianza enque cualquier síntoma que produzca displacer va a ser atendido, tratado, con el deseo de procurar lamejor acogida posible, experimentada por la eliminación de los sufrimientos evitables. Y es que lapersona aparece ante nosotros como un país extranjero que hay que descubrir.

El lenguaje acoge

Si el espacio invita a experimentar que se ha pensado en las necesidades del que llega, la escucha yel lenguaje utilizado muestran si a uno le acomodan o si es uno el que tiene que acomodarse. Unlenguaje comprensible, a la medida del estado emocional en que se está, no especializado oincomprensible por demasiado técnico, es el que transmite acogida.

El diálogo es, en el fondo, el camino más directo para facilitar la liberación en el crecimientopersonal.

No habrá palabra oportuna y hospitalaria si no está profundamente arraigada en la gran clave de laacogida, que es la escucha(2).

Sentirse escuchado, comprendido en el mundo de los sentimientos, ser captado en la emocionalidad con que uno vive, ser visto con el ojo del espíritu, son frutos de la acogida. Entre el anfitrión y el huésped, el juego de miradas revelará la calidad del contacto (visual) que estamos dispuestos a tener, la calidad de la comunicación que pretendemos desplegar en la acogida.

El corazón acoge

Sentirse acogido en el corazón tiene que ver con esa experiencia de confort emocional que uno hacecuando experimenta que lo más íntimo es también observado, contemplado, no juzgado y entrañablemente cuidado por el que acoge. Y es que, el corazón también tiene heridas que esperan ser vendadas(3) con las vendas de la mirada, con la palabra y el tono calibrados adecuadamente, con la proximidad generada por todos los sentidos transformados en terapia eficaz para la enfermedad de la exclusión o del sentirse foráneo en el mundo.

1 Cf. J. C. BERMEJO, El arte de sanar a las personas. Entre el counselling y el coaching, Sal Terrae,Santander, 2013, 67

2 C. GÓMEZ, La relación de ayuda en el ámbito pastoral desde la perspectiva humanista: una aproximación,en “Compostellanum” LXI (2015) 171 – 206

3 Cf. FRANCISCO, Misericordiae Vultus. Bula de convocación del Jubileo extraordinario de la Misericordia,Santa Sede, 2015, nº 18

La acogida no se puede imponer por imperativo legal, sino que se circunscribe a la lógica delcorazón. Igual que Jesús, somos llamados a acoger incondicionalmente manifestando lamisericordia de Dios(4).

La empatía

La empatía es una de las expresiones más claras de la acogida. Por empatía entendemos lacapacidad de comprender los pensamientos, emociones, significados del otro. Pero no basta concomprender al otro si uno no es capaz de transmitírselo. Por consiguiente, hay dos momentosinseparables: un primer instante en el que el que acoge es capaz de interiorizar la situaciónemocional del otro y un segundo instante en el que el primero le da a entender al segundo estacomprensión. Somos empáticos no por lo que decimos, sino por lo que observe el interlocutor,porque, en efecto seamos comprensivos y tolerantes.

Cada vez más se va matizando el concepto de empatía, subrayando la diferencia con la simpatía,con la que frecuentemente se confunde. Se distingue también entre empatía y simpatía o compasióny entre empatía e intuición. Mientras que la empatía es la capacidad de entrar en la experiencia deotra persona y comprender cogniciones, significados y emociones y transmitir comprensión, lasimpatía o compasión es la capacidad de compartir los sentimientos de otro y ser afectado por ellos,y la intuición es la capacidad de entender un tema entrando en el otro(5).

Para este tipo de relación de ayuda el agente de pastoral tendrá que ser capaz de proyectar en susdiálogos una profunda aceptación incondicional, una respuesta empática y compasiva y una claraapertura a su experiencia interna. En una relación de ayuda quienes sufren o están afectados porcualquier situación problemática pueden acceder más plenamente a su Yo, y además de obtener unconocimiento mayor de su realidad, alcanzar mayores cotas de madurez personal y perspectivas desuperación. A esta tarea se nos convoca a todos los que descubrimos la vocación de servir a los peregrinos.

4 J. A. PAGOLA., Rasgos de la acogida de Jesús, Santander 2014, 26

5 D.M. BERGER, L’empatia clinica, Astrolabio, Roma 1989, 13

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