Tierra de nadie
Alberto Nuñez Seoane
Confusión
La fiesta de toros pasó hace unos años por malos momentos. Hubo quienes se atrevieron a vaticinarle una irreversible decadencia. Incluso muchos partidarios de las corridas se temieron lo peor. Además, un buen número de adversarios quisieron aprovechar aquella supuesta debilidad para provocar su abolición. Por fortuna, y por una serie de motivos que convendría, en otra ocasión analizar, esos negros presagios no se cumplieron, y no sólo el toreo vuelve a palpitar en las plazas, la afición mantiene su presencia en los tendidos, y, a su vez, esas manifestaciones culturales que desde siempre han acompañado a la tauromaquia han vuelto con más bríos. Entre ellas, la publicación de libros recupera el ritmo de los buenos tiempos, señal de la ilusión de los aficionados por compartir sus emociones en el ruedo y leer las reflexiones expuestas en los papeles impresos. Desde hace más de tres siglos escribir de toros es una tentación que no cesa. Y este es uno de los mejores síntomas de la valía de la fiesta de toros: a confrontarse con ella han acudido las mejores plumas españolas, que han visto ahí la posibilidad de desentrañar y comprender uno de los misterios y problemas de España. Desde Jovellanos y Vargas Ponce hasta Unamuno y Ortega y Gasset, unos más afines, otros más distantes, escribir de toros ha sido un deseo o una obligación moral e intelectual. Y esa llamarada se mantiene viva y como prueba ejemplar de esta continuidad acaba de editarse (en El Paseíllo): Todos mis toros. Obra taurina reunida, de Fernando Savater. Un libro más que necesario porque su perspectiva no es la del entendido, que usa y abusa de su saber, sino la del partidario que escribe en defensa de la tauromaquia apoyándose en asequibles criterios filosóficos, éticos y políticos, pero situando la corrida en el corazón de los debates contemporáneos, desafíos en los cuales Savater es el gran maestro. Basta comprobar el efecto que su lectura ha provocado en Andreu Jaume, en la larga y llena de perspicacia reseña que le dedica en Letra Global. Quizás con las armas dialécticas que brindan páginas tan clarividentes, se ha podido detener aquella decadencia que se avecinaba. Los toros sin bravura ni grandes lidiadores en el ruedo no perdurarían, pero sin libros de apoyo, como el de Savater, tampoco.
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