Postrimerías
Ignacio F. Garmendia
Silencio
Corta la alarma, melodía Perfect day, de Lou Reed. Se despliegan las notificaciones. Siente un destello (inconfesable) de condescendencia cuando en el chat de primos y concuñadas que no soporta le dan los buenos días. Gitana bailando. Enviar. Tiene un nuevo abono en cuenta. Conecta la radio en el móvil, va al baño. Qué mejor sitio para olisquear en X. La sociedad está polarizada y la gente es imbécil. Tira de la cadena. Durante el café, compra dos billetes de avión, uno de ellos –confía– será bola que colará en algún agujero; no irá sin compañía al congreso. Reenvía un artículo que clava su opinión (¿o era al revés?) junto a un mensaje: “Concuerdo”. Ropa deportiva y caminata. Conecta los auriculares, tecnología Cancelación activa de ruido, que no deja pasar nada exterior. Mi playlist. Play. Su reloj inteligente controla todo. Se echa una carrera consigo y compara: hoy ha superado a su yo de ayer. Un selfi para celebrarlo. Dispara varios. Luego lo sube a Instagram, primero pensará un mensaje profundo a la par que divertido que poner. Sms: tiene el paquete en el punto de recogida.
Para la ducha, un pódcast sobre el despertar de la conciencia. No sabe por qué pone el GPS para llegar al despacho si podría ir con los ojos cerrados. Paga el parking con el móvil. Evita saludar. Reescribe alguna gracieta de la conferencia que le ha escrito la IA: “La tecno-torpeza viejoven: arma ludita contra el transhumanismo”. Amena y compleja. Triunfará. El trasfondo filosófico lo escribe de su puño y letra: ante el narcisismo y la deshumanización virtual, humildad y filantropía real. La agenda pita: cita online con su médica. A ver si atina con este vacío en la barriga. Mira en Google: va a ser hernia de hiato. Hoy pedirá la cena por Glovo. Comida chic&healthy.
De vuelta a casa, abre el paquete, abre el táper, abre el Tinder, ese billete de avión no se va a quedar colgado. ¡Han cantado macht! Al abrir Instagram para subir el selfi sale un vídeo de infusiones para hernias de hiato. Y un gurú de ojos entornados que desde las redes recomienda dejar las redes. “Tendrían que prohibirlas no solo a los menores de 16, hay mucho infeliz enganchado”, ha escrito para cerrar la conferencia del congreso. Ve otro capítulo de la serie. Activa la alarma y conecta la radio digital. Apaga la luz. Otro día perfecto a este lado del cristal.
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