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El mito del amor

Ya que la izquierda no es capaz de cambiar la legislación laboral, se ha propuesto cambiar la legislación sentimental

Con la excusa de que el amor romántico puede terminar convirtiéndose en una relación tóxica -y en violencia de género-, hay una corriente educativa que lanza campañas contra todo lo que tenga que ver con el enamoramiento. El Gobierno de Navarra, sin ir más lejos, ha lanzado una campaña escolar contra determinadas canciones acusadas de ser machistas o sexistas, entre ellas algunas de Shakira, El canto del loco o Amaral. Vale, es necesario perseguir el machismo y el sexismo en la escuela, pero ¿tiene sentido inculcar a los alumnos la idea de que el amor romántico es peligroso porque también puede acabar siendo dañino?

Los ciudadanos de a pie vivimos entre dos fuegos: los políticos y los representantes de eso que podríamos llamar la derecha consideran que cualquiera de nosotros puede ser triturado en una picadora de moler carne humana con sueldos mediocres y condiciones laborales lamentables. Y en el otro extremo, los puritanos de la izquierda beata se creen con derecho a decirnos cómo debe ser nuestra vida amorosa, por ejemplo, o qué clase de cosas podemos leer o no, o cómo debemos programar nuestra vida privada. Ya que la izquierda no parece capaz de cambiar la legislación laboral, se ha propuesto cambiar por completo la legislación sentimental.

Ahora bien, por muy justificado que esté evitar el sexismo en la escuela, ¿no es un crimen enseñar a un niño o a un adolescente que el amor romántico puede ser peligroso? ¿No le estamos quitando una de las pocas ilusiones de una vida en la que quizá vaya a tener muy pocos motivos de satisfacción o de orgullo? El mayor deseo de un niño cualquiera (niño o niña, por supuesto) es enamorarse y vivir en algún momento una maravillosa historia de amor. ¿Y qué es la vida, cualquier vida, si alguien no puede aspirar a un amor indestructible, aunque luego ese amor se eche a perder o se corrompa o nos destroce la vida? En pocas palabras, ¿vale la pena vivir sin la ilusión, por falsa que sea, de un amor que mueva el cielo y las estrellas?

Safo escribió este poema hace muchísimo tiempo, hacia el año 580 antes de Cristo: "Se ha ocultado la luna. También las Pléyades./ Es la media noche y las horas se van deslizando/ y yo duermo solitaria". "Mejo r así, para que aprendas a estar bien sola", le dirían a la pobre Safo esos lúgubres partidarios de desmontar los mitos del amor romántico.

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