Manuel Sotelino

Bien por las cofradías

La Crestería

06 de marzo 2022 - 05:00

Jerez/Dos años, dos, en el dique seco. Lo malo de las hermandades no ha sido no poder salir en los días de Semana Santa. Ya se ha escrito, al menos en este medio, que la gran pesadilla era la económica. Muchas corporaciones esperaban cada año el dinero de las sillas como agua de mayo. Y han sido dos años, dos, sin apenas ingresos. Con lo cual ha sido toda una odisea no sucumbir en el intento para muchos.

Pero las hermandades se crecen ante los malos tiempos y se vienen arriba. Prueba de que las hermandades se encuentran con una gran vida interior y un vigor envidiable, a pesar de los pesares, es que ha sabido campear la marea negra de los pocos ingresos sin caer en la suspensión de pagos. Al menos que haya trascendido. Y además se han permitido hasta hacer estrenos de cara a la Semana Santa de 2022. Sin tener en cuenta que en muchos casos son proyectos iniciados antes de la pandemia, es importantísimos todos y cada de los estrenos de este año que quedará ya siempre marcado en la memoria del cofrade por ser el de la vuelta al normalidad.

Los estrenos que ahora recuerdo son: Los ladrones del Perdón, el conjunto escultórico completo de la Entrega, la restauración del manto de la Soledad, la restauración de la urna del Santo Entierro, las restauraciones del Cristo del Perdón o del Señor de Humildad y Paciencia, el nuevo paso de Loreto, el comienzo y avance del futuro palio del Consuelo, el dorado del canasto del paso de la Redención, la restauración del palio del Desamparo… y alguno más que me debo de dejar atrás y que pido disculpa si no menciono.

Estamos de enhorabuena. Bien por las cofradías. Salen a flote con fuerza y prosiguen con el minucioso cuidado de su gran patrimonio, las más antiguas, mientras que las nuevas van avanzando en su patrimonio material. Lo dicho, las hermandades están llenas de vigor, afortunadamente.

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