Jerez Íntimo
Marco Antonio Velo
La modernidad del asociacionismo cultural
De niño, cuando la inocencia no tiene interferencias sospechosas, bautizas a los compañeros con la certeza directa de lo que nos parece: llamas jirafa, al que tiene mucho cuello y es finústico y alargado; gato, al portero que se tira con elasticidad; loro, al bocazas; hipopótamo, a quien zampa sin medida; sardino, al engullidor de arenques; rana, a quien salta como batracio; moniso, a quien el potro y el plinto le resulta tan fácil como a los micos saltar de rama en rama.
Así hasta el infinito, dando en el clavo con la inocencia burlona. Los profesores no eran una excepción: buldog, por el entrecejo que ponía cuando preguntaba la lección; conejo, por el rictus de su sonrisa; tortuga, por lo lento y plasta de sus clases; caballo, por lo bruto que era y las coces que propinaba. No escapaba nadie a la consideración therian sin que tuviéramos pajolera idea de lo que significaba o suponía. Al parecer, la cosa ha cambiado y el fenómeno therian preocupa más allá de la guasa o la patología posible. Therian (θηρίον -theríon) significa literalmente ‘bestia’ o ‘animal salvaje’. Hay gente que se identifica total o parcialmente con un animal no humano.
Nos tendríamos que retrotraer a la mitología griega para descubrir en el centauro a criaturas con torso y cabeza humanos unidos al cuerpo de caballo; los sátiros, seres humanos, mitad cabra, asociados a la naturaleza y el desenfreno; minotauros, híbridos con cuerpo humano y cabeza de toro; sirenas, con cuerpo de pez; arpías, con cuerpo de ave…No acabaría de poner ejemplos de casi todas las culturas. Hasta en la mitología andaluza se habla de Juancaballo (semejante al centauro) en la Sierra Mágina de Jaén. Todo un sinfín de significados mitológicos que ayudaban a entender mejor la naturaleza, el pensamiento o el modo de estar en el mundo desde su referencia simbólica.
Hoy el fenómeno nos sorprende y supera ¿Es identidad, rebelión, sentimiento, huida, protesta, juego, patología? No es broma lo que estamos viendo ¿Qué hay más allá de la máscara de perro, gato o lobo? ¿Hay de verdad licántropos entre nosotros? ¿Qué quiere decir esta identificación espiritual o mitológica con animales? ¿Es moda moderna o conexión ancestral? La terantropía (therian y anthropos) hunde sus raíces en la antigüedad egipcia con deidades con cabezas de animales (Anubis, Horus), griega (mitos de metamorfosis) y chamánica (donde el chamán toma el espíritu del animal); pero todo terminaba en mitos. Hoy el concepto therian se centra en la identificación personal, psicológica o espiritual con un animal real.
La cosa no es para tomarla a chunga ¿Es una tendencia o es un trastorno? Tanto si es una cosa como la otra ¿qué modo hay de abordarlo? ¿Por qué se sienten así y quiénes creen ser? Vemos a jóvenes expresándose con gestos animales, con movimientos caninos, hasta con accesorios y prendas específicas propio de las mascotas ¿Qué siente un padre cuando ve este comportamiento en un hijo? Sobre todo, cuando ve este comportamiento en la adolescencia, etapa en la que se construye la identidad personal ¿Podemos compararlo con lo que ocurría con las tribus urbanas, cuando muchos se vestían de ‘punk’, de ‘heavy’ o de ‘rocker’? ¿Identidad o salud mental? ¿Qué consecuencias tiene todo esto con el futuro?
Comprendo que hago demasiadas preguntas; pero ¿dónde se encuentran las respuestas que tranquilicen este modo de aparecer la realidad? ¿Sentirse bien siendo serpiente es mejor o peor que estar depresivo teniendo una identidad normativa? ¿Se mide todo con el modo de sentirse? ¿Qué es sentirse y qué es ser? Perdonad que me ponga metafísico, pero ¿qué otra opción queda?
Algo no va bien cuando incluso se constituyen comunidades virtuales que refuerzan este sentimiento de pertenencia: no es una excepción sino un conjunto mundial de identidades therian. Se sienten comprendidos y acogidos como parte de un grupo ¿Qué puede hacer la familia? ¿acompañar, entender, prohibir? ¿Cómo escuchar sin juzgar, cómo establecer límites, cómo conciliar la conducta en el hogar y en espacios públicos? ¿Tiene que sacarse al hijo/a con una correa como si fuera una mascota? Porque la identidad lleva a una conducta… ¿Cómo se asume en la sociedad avanzada? ¿Es barbarie o civilización? ¿Instinto o educación?
No se me acaban las cuestiones. Seguimos en los conflictos morales de la vieja mitología, la lucha contra la naturaleza indómita o las pasiones humanas descontroladas ¿Quién iba a decir que los centauros y licántropos volverían en una sociedad tan avanzada que ha cortado las alas a Dios para volverse therian? ¿Este fenómeno identitario representa, tal vez, el estado de salud mental de los jóvenes o de la sociedad que los ha llevado a esto? ¿Es cultura, es metáfora o licantropía clínica? Soy humano por fuera, pero por dentro me siento lobo, gato, ciervo… Hoy me percibo de una manera, mañana de otra. Suena extraño, sí, pero está sucediendo. El therianismo se presenta como una identidad íntima, a veces espiritual, a veces psicológica, a veces paradójico de explicar incluso para quien la siente. Resulta difícil no patologizar el fenómeno, pero ante el mundo violento que estamos construyendo ¿no estarán los jóvenes buscando un espacio simbólico donde encontrarse seguros y menos desgarrados?
Quizá no se sienten animales en sentido literal, sino que intentan comunicar algo que no sabemos cómo nombrar. Queda claro que lo humano se está viviendo como amenaza (crueldad, dolor, guerras) y los adolescentes encuentran en este fenómeno un espacio simbólico donde se pueden encontrar más estables y menos rotos. Algo quieren decirnos cuando lo humano se está viviendo como amenaza. Puede que haya delirio como consecuencia de una pérdida de sentido, de vacío o desesperación por intentar pertenecer a algo que no duela tanto. Lo humano ya no se siente como un espacio seguro ¿Y si fuera eso? ¿Caminamos hacia la sociedad o hacia la manada?
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