Semana Santa 2019 | Opinión

Marcelo Gálvez Jiménez

La trompeta saetera, patrimonio jerezano

La trompeta saetera, patrimonio jerezano La trompeta saetera, patrimonio jerezano

La trompeta saetera, patrimonio jerezano / Miguel Ángel González

La trompeta que conocemos, dotada de pistones, es un instrumento musical de viento metal relativamente reciente, aparecido en las primeras décadas del siglo XIX. Ese instrumento es el final de una cadena que hunde sus raíces en la más remota antigüedad. Así pues, esa trompeta remota es un instrumento con fuertes vinculaciones ceremoniales y religiosas.

Desde muy antiguo se ha usado para otorgar majestuosidad o solemnidad a la presencia de reyes, emperadores o tropas militares. Igualmente se ha usado para marcar el momento de cambio dentro de determinadas ceremonias y costumbres, siendo el más reciente el empleado en las corridas de toros pero cuyo uso ya encontramos en la Antigua Roma en la lucha de gladiadores y similares. Igualmente, es un instrumento con fuertes vinculaciones religiosas: no en vano es el instrumento que debe sonar siete veces según el Apocalipsis. Igualmente son muchos los compositores que han empleado la trompeta (o algún otro instrumento de metal) en música religiosa como llamada de atención o, incluso, como metáfora musical de la voz de Dios.

A todo ello contribuye seguramente su poderoso sonido y rico timbre; de igual manera que debe influir su forma original, metálica y alargada. Hasta llegar a la trompeta actual, podemos detectar varios instrumentos emparentados: la tuba o lituus romanos o el añafil medieval entre otros, que se usarían en los contextos mencionados y que seguramente hemos visto en películas o imágenes.

Esas trompetas arcaicas aparecen todavía hoy representadas en todas las hermandades de Semana Santa por medio de las bocinas, una de las insignias que completan los cortejos de las hermandades que, aunque ya sean meramente decorativas, vienen a recoger todo ese acervo ceremonial y religioso que envuelve a la trompeta. De hecho, la mayoría de estas piezas no tienen las necesarias entradas y salidas de aire, necesarias para hacerlas sonar, por lo que no son instrumentos musicales y sí un elemento decorativo y simbólico.

Existe documentación de que muchas de estas trompetas auténticas, también llamadas 'lastimeras', 'de dolor' o 'de lamento', estaban ya en uso en numerosas zonas de España durante los siglos XVI y XVII, cayendo su uso a mediados del siglo XIX, momento en el que empiezan a ser usadas como el elemento simbólico y decorativo, que hoy conocemos bajo el nombre de bocinas. Esas trompetas o bocinas auténticas tenían la función de de servir de toque de atención a quienes presenciaba dicho transcurrir, estando siempre a cargo de uno o varios nazarenos que hacían sonar el instrumento siempre con el rostro cubierto con el antifaz, ya fuese por medio un orificio más o menos grande a la altura de la boca, o levantándose.

En Jerez, a este instrumento se le llamó 'trompeta saetera' porque precisamente su uso principal era el de avisar al público de la inminencia de un elemento tan propio de la Semana Santa y tan enraizado en nuestra forma de sentir como es el canto de una saeta. Este uso quedó recogido en el tercer volumen de la colección 'Así canta nuestra tierra en Semana Santa, de 1990, recoge diversas saetas precedidas del toque de la “trompeta saetera”. Una de las saetas de dicha grabación, a cargo de Manuel de los Santos “Agujetas”, se titula precisamente “Al son de roncas trompetas”, que aunque paradójicamente no venga precedida de tales, algo que ocurre con esta misma saeta a cargo de Manuel Torre, en 1929, pero cuya letra viene a confirmar esta visión:

Al son de roncas trompetasa la voz del pregoneroel pueblo se escandalizael pueblo se alborotabade la muerte amarga del Nazareno

De igual manera, en 2017, la Institución Milá-Fontanals perteneciente al CSIC descubrió entre sus fondos unas grabaciones de artistas flamencos entre los que se encuentran unas saetas cantadas por María Pantoja, maestra de baile de nuestra querida Angelita Gómez, en la que podemos escuchar la 'trompeta saetera' entre dos letras de saeta distintas y como colofón a las mismas.

Inicialmente, esa llamada a cargo de la trompeta podía avisar de otros momentos importantes como son la salida o recogida de la hermandad en cuestión, como ha venido haciendo la Hermandad del Mayor, hermandad que ha venido manteniendo su uso en el cortejo, aunque no haya mantenido su función de avisar de una inminente saeta. Otras hermandades, Expiración y Nazareno, también poseen este instrumento aunque no hayan mantenido su uso procesional como en el caso de la hermandad radicada en San Dionisio.

Finalmente, recordamos que la llamada de esta “trompeta saetera” quedó recogida por el compositor jerezano Andrés Muñoz en su marcha ‘Carrera Oficial’, compuesta en 1984 y dedicada a Radio Popular.

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