La vuelta del Señor

Ernesto Romero
- Herrmano mayor de las Cinco Llagas

Ya está aquí. Ya vuelve el Señor. Y no hace falta decir más. Porque aquí es el Señor. Nuestro Padre Jesús de la Vía-Crucis peregrinó al pueblo de Bornos, bendecido por la Virgen del Rosario —maravilla de la imaginería mariana— para someterse a un tratamiento de estabilidad en el que se ha aprovechado para poner a punto desde su morena policromía hasta los sistemas de sujeción de su cruz. Impecable ha sido el trabajo de este gran profesional de la restauración que es Ismael Rodríguez-Viciana, que ha dejado como nueva —aunque respetando los signos ineludibles de su gran bagaje devocional— la obra cumbre del genial escultor don Ramón Chaveli.

Pero ya vuelve. Y aunque han sido poco más de seis meses, hemos visto cómo varios de los hermanos de la Hermandad no supieron esperar y salieron a su encuentro en el Reino Celestial. Nos acordamos de los Antonios Gómez y Márquez. Y convenimos todos que un recordado y justo homenaje merece nuestro querido hermano cofrade ejemplar Pepe Andrades, capiller y vestidor suyo tantos años, dignísimo heredero de tantas virtudes del inolvidable Manolito Guerrero. El pasar desapercibido en la orden franciscana es mérito que se tiene muy en cuenta.

Dios mediante, este domingo el pueblo de Jerez podrá acercarse a la capilla del Voto a venerar al Divino Nazareno de San Francisco. Víspera del día del acto de traslado de su portentosa imagen al altar mayor de la iglesia. El inicio de la pre-Cuaresma propiamente dicha que principia la semana del antiguo domingo de septuagésima (llamado así porque quedan 70 días para la Pascua). Ese domingo en que la Hermandad de las Cinco Llagas celebra su función principal de instituto con protestación de fe de todos sus hermanos.

Allí, ante la tenue luz de los cirios, el humo del incienso que sube hacia su cara con las plegarias íntimas cuyo susurro invade el aire, también acudirán a su llamada sus hermanos y devotos. Vendrán porque les ha convocado Él, el que todo lo puede, el que todo lo sabe. Y una vez que ocupe el centro del altar mayor de la iglesia, como debiera ocupar siempre el centro de la vida de cada uno, todos lo podremos contemplar durante unos días —todo lo que dura su quinario— mientras cruzamos su mirada con la nuestra. Unos días de quinario en que podremos disfrutar de su presencia aún más. Porque es el Señor quien convoca. Allí podrá seguir atendiendo nuestras peticiones con la celebración eucarística presidida por el Padre Curro Moreno, buen amigo y gran cofrade de Sevilla, un mariano de pro cuyos ojos miran a través de la pálida tez de la Virgen de los Dolores de los Servitas cuando no por los de la Divina Pastora de Santa Marina. En San Francisco nos espera el que nos da la paz, y la unidad. Porque Él mismo es la vida, el camino y la verdad.

También te puede interesar

Lo último

stats