Flamenco

Las administraciones respaldarán la obra culmen de Manolo Sanlúcar

  • Diputación de Cádiz y el Ayuntamiento de Sanlúcar contribuirán a la publicación de 'La guitarra flamenca, Manolo Sanlúcar'

El guitarrista Manolo Sanlúcar.

El guitarrista Manolo Sanlúcar. / Vanesa Lobo

El guitarrista y compositor Manolo Sanlúcar se ha convertido en "un monje del flamenco" para seguir una especie de "mandato divino", el de elaborar una enciclopedia del flamenco, una monumental obra que pretende ser un faro académico y científico para un arte que es "una expresión prácticamente salvaje".

Manuel Muñoz Alcón, Manolo Sanlúcar, ha dedicado quince años de su vida a construir esta enciclopedia audiovisual. Para hacerla, en el 2013 dejó los escenarios y desde hace siete años ni siquiera toca en privado la guitarra. Dice que no lo echa de menos: "Yo siempre he procurado estar y hacer aquello que necesita mi cultura. No puedo quejarme de nada, no puedo quejarme de trabajar mucho, no puedo quejarme de, a veces, no elegir lo que yo necesito", cuenta.

Allí ha dado por concluida esta enciclopedia que lleva por título "La Guitarra Flamenca, Manolo Sanlúcar" y que se compone de un primer libro, titulado "Andalucía: La otra historia", dividido en tres volúmenes; de un segundo libro, "La escuela", compuesto por otros dos volúmenes, y de doce DVD en los que, con la participación de más de 40 artistas, desentraña los misterios del sistema musical que encierran los géneros y palos flamencos.

La Diputación Provincial de Cádiz y el Ayuntamiento de Sanlúcar de Barrameda han anunciado ya un acuerdo para publicar esta obra, en la que la guitarra actúa como hilo conductor.

Su objetivo ha sido exponer a los aficionados y a los que quieren ser profesionales de este arte "aquellas cosas que están poco expuestas, o, en todo caso no suficientemente bien expuestas. Yo me atrevo a hablar así porque yo he sido un monje del flamenco. Para mi no ha habido nada más importante".

"He sacrificado todo por buscar el lugar donde la guitarra flamenca debe estar", señala tras subrayar que con los guitarristas de su generación, como Paco de Lucía, la guitarra flamenca ha dado "un salto de gigante en la historia" y se ha hecho "mucho más académica".

"Al nivel que estamos ya precisa de una explicación más ortodoxa. A mí me ha tocado acudir a esa tarea porque en el flamenco somos muy pocos los que tenemos formación académica", "el flamenco muestra un desprecio excesivo de la música académica", apunta.

"Me lo he tomado como si fuera un mandato divino y me he convertido en un fraile", dice este artista que a los 7 años cogió por primera vez una guitarra y empezó a aprender a tocarla con su padre, Isidro Muñoz.

Se volcó de tal forma en el instrumento que, de forma autodidacta, no sólo ha hecho algunos de los mejores discos de la historia de la guitarra flamenca, como "Tauromagia" (1988), sino que ha compuesto incluso obras sinfónicas, como "Medea", para el Ballet Nacional de España, entre otras muchas.

Su hermana María José asegura que Manolo "nunca ha sido niño" y que, por muchos escenarios que haya pisado en Estados Unidos, Australia o Japón, siempre ha vivido en "una cueva" porque "todo en su cabeza es música".

"Creo en el trabajo adosado al talento, trato de ser una persona bien informada y, si es posible, muy bien informada. El destino me ha puesto en este camino", asegura mientras cuenta que desde niño el flamenco se le mostraba "con un entender poco corriente". "Yo siempre veía el flamenco transformándose y desde un mundo lleno de valores", recuerda.

Por eso, este guitarrista y compositor, Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes (2015) y Premio Nacional de la Música (2000), entre otros numerosos reconocimientos nacionales e internacionales, ha investigado la "multitud de particularidades" que encierra la música flamenca, un arte popular que parece volar entre la espontaneidad y la imaginación y parecer "una expresión prácticamente salvaje" pero que él ha analizado hasta encontrar las reglas y leyes de un sistema musical construido, explica, desde hace miles de años.

"De un guitarrista flamenco a uno clásico hay todo un mundo de por medio", asegura Manolo Sanlúcar, a cuyo magisterio han acudido alumnos de más de 41 países.

Él, que creció al lado de figuras legendarias del cante como "la Niña de Los Peines" o Pepe Marchena, ha querido realizar esta guía para salvaguardar y documentar un arte, el flamenco, que está "en un punto delicado", porque hay "muchísimos guitarristas que no saben lo que hacen".

Ofrece, dice, "un terreno insólito, porque nunca se ha hecho desde el flamenco algo así", en una enciclopedia en la que ha volcado todo un mundo filosófico e histórico.

A la espera de verla editada, este "monje del flamenco" no se plantea ahora, a punto de cumplir 78 años, descansar: "Yo no sé descansar. Me quedan muchas cosas por hacer. Me voy a dejar un montón de cosas por hacer porque todos mis proyectos son asuntos muy laboriosos, tocan puntos esenciales de la música". Son fruto, dice, de "llevar dentro toda esa pasión" por el flamenco y de haber vivido "una cultura tan particular"

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