Un reto sanitario de largo recorrido
La diabetes no deja de crecer y ya supera los 589 millones de casos en el mundo
Europa afronta un aumento algo más moderado, pero con un coste creciente ligado al envejecimiento y la cronicidad
Las personas con diabetes piden avances en educación y diagnóstico
La diabetes se ha consolidado como una de las mayores cargas de enfermedad para los sistemas sanitarios. Ya no es solo una enfermedad crónica ligada al estilo de vida, sino un fenómeno global con profundas implicaciones sociales, económicas y sanitarias. El último Diabetes Atlas de la Federación Internacional de Diabetes (IDF) dibuja un escenario en el que, según los últimos datos globales, 589 millones de adultos entre 20 y 79 años vivían con diabetes en el mundo, y si no se adoptan estrategias más contundentes, la cifra ascenderá hasta 853 millones en 2050, un aumento del 45% en apenas un cuarto de siglo.
Aunque el crecimiento más acelerado se concentra en regiones como África o el Sudeste Asiático, Europa no es ajena a esta tendencia. El continente afronta un problema menos explosivo en términos porcentuales, pero profundamente complejo. El envejecimiento de la población, la elevada prevalencia de diabetes tipo 2 y el peso creciente de las complicaciones asociadas suponen un desafío estructural.
Según las estimaciones de la IDF, Europa pasará de 65,6 millones de personas con diabetes en 2024 a 72,4 millones en 2050, lo que supone un incremento del 10%, el más bajo entre las grandes regiones del mundo. Esta aparente estabilidad es engañosa. El informe subraya que el impacto sanitario y económico será cada vez mayor debido al envejecimiento y a la mayor supervivencia de las personas con diabetes, que conviven durante décadas con la enfermedad.
En Europa, la diabetes se asocia de forma creciente a enfermedad cardiovascular, deterioro cognitivo, insuficiencia renal y pérdida de visión, complicaciones que incrementan la dependencia y el uso de recursos sanitarios y sociales. El Atlas dedica por primera vez un capítulo específico a estas complicaciones, subrayando que la diabetes no solo acorta la vida, sino que compromete gravemente su calidad.
Aunque el Atlas no entra al detalle país por país en sus conclusiones generales, España comparte los patrones descritos para Europa occidental. La diabetes tipo 2 representa más del 90% de los casos, estrechamente vinculada al exceso de peso, el sedentarismo y el envejecimiento. Pero uno de los datos más alarmantes es transversal a todos los países, incluido el nuestro: el 43% de las personas con diabetes no saben que la padecen.
Este infradiagnóstico tiene consecuencias directas. Muchas personas descubren la enfermedad cuando ya han desarrollado complicaciones cardiovasculares, renales o neurológicas, lo que limita la eficacia del tratamiento y multiplica los costes sanitarios. El informe insiste en que mejorar la detección precoz es una de las intervenciones más coste-efectivas para frenar el impacto de la diabetes en sistemas públicos como el español.
El Atlas pone el foco no solo en quienes ya tienen diabetes, sino en la enorme bolsa de población en riesgo. En 2024, 635 millones de personas en el mundo presentaban intolerancia a la glucosa y 488 millones tenían glucosa basal alterada, dos estados conocidos como prediabetes o hiperglucemia intermedia. Estas condiciones aumentan de forma significativa el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares.
En países europeos como España, donde la atención primaria tiene un papel clave, la identificación de estas personas abre una ventana de oportunidad para intervenciones preventivas basadas en cambios de estilo de vida, capaces de retrasar o incluso evitar la progresión a diabetes.
Otro dato especialmente relevante para Europa es el impacto de la hiperglucemia en el embarazo, que afecta aproximadamente a uno de cada cinco embarazos a nivel mundial. La mayoría de los casos corresponden a diabetes gestacional, una condición que no solo aumenta el riesgo de complicaciones durante el parto, sino que multiplica la probabilidad de que la madre desarrolle diabetes tipo 2 en los años siguientes y de que el hijo presente obesidad y diabetes en la edad adulta. El informe subraya la necesidad de integrar la diabetes gestacional en una estrategia de salud a lo largo del ciclo vital, algo especialmente pertinente en sistemas sanitarios como el español, con cobertura universal y capacidad de seguimiento longitudinal.
En lo económico, el gasto sanitario directo asociado a la diabetes superó por primera vez el billón de dólares a nivel mundial, una cifra que seguirá creciendo en las próximas décadas.
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