Jueves Santo

Esplendor a treinta grados

  • Sublime jornada en la que los elementos se aliaron para que hubiese calor, ambiente y, sobre todo, manos llenas de arte cofradiero

TAL y como señala el dicho, el Jueves Santo relumbró más que el sol. Desde primera hora de la mañana el sol comenzó a apoderarse de todo. Ha sido por el momento el único día santo que amaneció con el sol en todo lo alto, sin esas denominadas nubes de evolución que tan sólo desaparecen cuando la temperatura sube lo suficiente. Día del Amor Fraterno, los sagrarios fueron visitados por los fieles más devotos, conscientes de que en unas horas quedarían sin alma, muertos.

Ya desde primerísima hora se palpó en las calles ese ambiente de día grande. La Carrera Oficial -y las calles por donde procesionarían en unas horas las hermandades- era un sinparar de camiones de riego, de barrenderos dejando impolutos los tramos.

Ayer, cinco cofradías hicieron estación de penitencia a la Catedral. Dos de ellas, Vera Cruz y Mayor Dolor, las más antiguas de la ciudad, con cientos de años a sus espaldas, otras dos nobles veteranas como La Lanzada y La Oración en el Huerto y la última adhesión, La Redención, una corporación a la que la lluvia castigó en 2011 y 2012. El año pasado disfrutaron de un buen día y ayer pudieron alcanzar el éxtasis cofradiero que otorga un cielo brillante.

Todas ellas tuvieron que afrontar el que ha sido el día más caluroso de la Semana Santa, con nada menos que 30 grados, dos más que los contabilizados el pasado Domingo de Ramos (al menos así se desprende de los datos aportados a este medio por la Agencia Estatal de Meteorología, Aemet). Ni que decir tiene que a esos 30 grados de ayer había que sumarle otros 10 ó 15 bajo las trabajaderas, lo que provocó que muchos 'hombres de abajo' comenzasen a temer la que se les venía encima poco después del mediodía conforme la columna de mercurio subía de forma inmisericorde. La seriedad del Jueves Santo hace que muchas cofradías no contemplen esa práctica tan habitual de levantar los faldones para que el aire refresque a la cuadrilla.

De otro lado, quiérase o no, cabe destacarse que la agenda laboral (aunque ésta Andalucía sea la tierra del paro) marca la afluencia en las calles en las jornadas santas. Cuando el día es festivo o la jornada siguiente tiene tal condición, los remolinos de jerezanos y visitantes por las calles lo inundan todo. También hay quienes sostienen que un día tan espléndido y anhelado como el de ayer no es tan conveniente pues muchos optan por pasar el día de la playa y sólo se acercan a ver las cofradías con la noche caída. Tenga quien tenga razón, lo cierto es que lo de ayer por la tarde-noche fue sencillamente espectacular. ¡Qué de gente deseosa de ver cofradías! Y es que por delante había, nada menos, que 17 horas ininterrumpidas de pasos en la calle. Exactamente desde las cinco y media de la tarde, cuando La Redención inicia su estación de penitencia hasta la Catedral hasta las diez y media de la mañana del Viernes Santo, cuando la Hermandad de La Yedra se recoge al amparo de La Plazuela y de todo Jerez con el sol de la mañana comenzando a pegar fuerte.

Más de mil nazarenos hicieron estación de penitencia a la Catedral con las cofradías del día, Redención, Huerto, Lanzada, Mayor Dolor y Vera Cruz, siendo el de ésta última el más numeroso pues puso en las calles de Jerez nada menos que 350 cofrades negros y verdinegros, costaleros aparte.

Por fin, y creo que ha sido la primera vez en esta Semana Santa, el palquillo comenzó a hacer su trabajo a su hora. Es decir, las hermandades comenzaron a cumplimentar su acceso al tramo común a su hora. Hubo continuidad, salvo algún pequeño corte en alguna cofradía. En el ámbito de sucesos, destacar que en Cristina un hermano de la presidencia del misterio se desvaneció en Cristina y tuvo que ser evacuado en ambulancia. Otro hecho que llamó la atención fue el gran número de niños que presentaron cofradías como La Redención o la Vera Cruz, signos inequívocos de que la cantera cofradiera parece garantizada. Pese a todo no habrá que dormirse en los laureles. Otro aspecto destacado fue la música. Mucho gustó la banda municipal de San Fernando que acompañó a Confortación. Lo dicho, al Jueves Santo no le faltó nada.

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