Francisco Zurita exalta la saeta con gran rigor literario
Tiempos de cuaresma
Lleno absoluto en la Iglesia de San Mateo en la XXX edición de la Exaltación de la peña la Buena Gente
La Iglesia de San Mateo acogió en la jornada del pasado viernes la XXX Exaltación de la Saeta que organiza la Peña Buena Gente. A pesar de la desapacible noche, el público llenó el templo jerezano para asistir a un acto especialmente intenso y en el que no faltó de nada.
Fue José Castaños Rubiales, quien, pasadas las nueve de la noche y tras oír los sones de la Agrupación Musical Santísimo Cristo de la Clemencia (que accedió de forma altruista a participar en el acto tras la negativa de la Banda Municipal de Música por los problemas internos que posee), se encargó de presentar al exaltador. Jerezano de pro y experto en estas lides, no en vano ha sido pregonero de la Semana Santa, el presentador recordó la importancia de la saeta en este barrio de San Mateo, "donde tiene un arraigo de muchísimos años, de cuando el Cristo de la Expiración venía a la cárcel de Belén y desde allí le cantaban los presos".
Su intervención, precisa y sin alargarse en exceso, finalizó resaltando que "los cofrades de Jerez necesitamos sangre fresca", en alusión a Francisco Zurita, al que auguró como "el futuro pregonero de la Semana Santa de Jerez".
Francisco Zurita, hermano mayor de la Hermandad del Desconsuelo, tomó entonces la palabra. Su exaltación fue emotiva y de un gran rigor literario, ya no sólo en su estructura, donde alternó la prosa y el verso sino también su composición. Ensalzó en todo momento a este cante, "la forma que tiene Andalucía de decirle al señor todo lo que lleva, todo lo que siente".
Sus palabras se mezclaron con la saeta en directo, que protagonizaron cuatro voces distintas: Manuel de Cantarote, Ezequiel Benítez, Macarena de Jerez y Ángel Vargas. Durante su exaltación, como buen cofrade, Paco Zurita no se olvidó de las hermandades, y como no, de la fe cristiana. "¿No es acaso un relicario la saeta que te reza/ y que exalta tu grandeza y el misterio trinitario?/Que Jerez es un sagrario cada nueva primavera/¿Quién te canta a ti Dios mío?/Todo el arte y señorío de Jerez de la Frontera".
También tuvo tiempo para agradecer "a todas las peñas flamencas la gran labor que han realizado y realizan en favor de nuestro bien más preciado, el flamenco", en especial a la propia Peña Flamenca Buena Gente.
"Las peñas son las moradas/ y los cofres del tesoro/ de ese verdadero oro/ de sus mágicas veladas./ De esas historias cantadas/ en largas noches de ensueño/que hacen realidad el sueño/ de mi alma nazarena. /Pues si la saeta suena/ es por su fuerza y empeño/ que fluya alegre en sus venas/ que a su Jerez tanto quiere/ que por su flamenco muere/ que estamos de enhorabuena/ porque buena, lo que es buena/ es esa gente valiente/ que a su cante tanto siente/ y a sus saetas adora/ Y hoy Jerez lo corrobora/¡ Hay peña la Buena Gente!".
La exaltación tuvo, al final, su momento original, apagándose las luces del templo y dejando sólo la candelería que alumbraba a los titulares bajo el sonido de tambor. Fue para recordar a los que ya no están. El público lo despidió en pie.
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