Tiempo de Cuaresma

¿La Semana Santa en el aire?

  • Las medidas contra el contagio siguen incrementándose y la amenaza de suspensión que pende sobre la Semana Santa sigue estando en pie

Un devoto se inclina ante la Virgen de la Luz el pasado domingo en su besamanos. Un devoto se inclina ante la Virgen de la Luz el pasado domingo en su besamanos.

Un devoto se inclina ante la Virgen de la Luz el pasado domingo en su besamanos. / Vanesa Lobo (Jerez)

Esa es la cuestión que los cofrades tienen en sus mentes dado el insistente rum rum que se mantiene en ese sentido. Lo del famoso virus parece que va a más y las medidas para contenerlo están pasando a mayores: suspensión de clases en todos los centros educativos y universitarios, en algunas ciudades como Madrid, partidos de fútbol de competiciones europeas a puerta cerrada, entre otras disposiciones.

A escala cofrade la situación ha ido creciendo. De recomendaciones se están pasando a las prohibiciones como en los besamanos, besapies sin tocar a la imagen, no a las pilas con agua bendita y en las misas no darse la mano en la paz. Yendo a Sevilla, el arzobispado ha puesto ya la mala cara que precisa todo esto y para el fin de semana nada de besar o tocar a las imágenes. Algunas hermandades, casi todas, han decidido exponer a la imagen pero nada de tocarlas.  De hecho, al Señor del Gran Poder le han suspendido el tradicional beso del talón de cada viernes. Solo se permite pasar por su camarín. 

Aquí en Jerez el obispado sacó unas recomendaciones que dejaban en manos de hermandades, devotos y curas el llevar a cabo o no el tradicional acto de tocar o besar la imagen. Cada uno -curas incluidos- ha hecho lo que ha querido. Por cierto que ha dado la vuelta a la Andalucía cofrade, con imagineros y expertos llevándose las manos a la cabeza, unas declaraciones de monseñor Mazuelos en las que, consultado como médico que es, dijo que no pasa nada si al pañuelo de papel que se está usando para limpiar las manos o pies de las imágenes se le echará algún tipo de desinfectante. Claro, los que saben de esto manifiestan su contrariedad por el daño que provocaría en las encarnaduras.

Todo esto son las menores de las consecuencias. ¿Qué va a pasar con la Semana Santa? Nadie dice nada. Esperan evoluciones. Quien sí ha ido más allá ha sido el vicepresidente de la Junta  de Andalucía que avala todas las medidas adoptadas y que, dijo, serán responsables como Gobierno en adoptar aquellas otras que sean necesarias, dado el calendario que se nos avecina en Andalucía: Semana Santa, ferias, Rocío.... Llegados a este punto más vale que se haga lo que se tenga que hacer en vez de esperar a no se qué; entre tanto sí vale el transporte público, sí las manifestaciones masivas y sí a tantas otras situaciones.  

Así las cosas, el ruido del río es elevado, por aquello del refrán. ¿Qué está pasando de verdad? ¿Se mantiene un sostén informativo para no causar más alarmas de las que hay? ¿Se teme la reacción general y popular si alguien con poder anuncia que no habrá salidas procesionales? ¿Las Fallas valenciana están exentas?

Estas dudas rondan la mente de los cofrades y de la gente en general porque la Semana Santa va más allá de la celebración, entrando en el terreno de lo económico y no referido solo a la gran economía. Más bien a las doméstica de cada ciudad para la que la Semana Santa es el empujón en las cuentas del año.

Por lo tanto más dudas que certezas ahora que el temido virus ha llegado a Jerez y con él ha subido algunos grados más el pánico. De forma inmediata tenemos en puertas otro domingo cuaresmal con numerosos actos en las hermandades, además de las otras convocatorias como conciertos, conferencias y similares que propician la concentración de público.

Las espadas estarán en alto por lo menos dos semanas, tiempo que calculan los expertos para que el virus se debilite y empiece a desaparecer. De lo contrario, a amarrarse los machos y a asumir lo que venga. Esperemos que no.

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