La Borriquita

La algarabía llegada desde San José abre la Carrera Oficial

  • Los más pequeños, fueron, un año más, los protagonistas en la hermandad

Algarabía, ilusión, emociones… Todo eso y más es un Domingo de Ramos por la collación de San Marcos. La Borriquita es la cofradía de los niños, el primer recuerdo de lo que es la Semana Santa y que se quedará grabado para siempre en la memoria de los más pequeños, futuros guardianes de esta tradición centenaria.

A eso de las cinco y media de la tarde la gente ya se ha echado a la calle. Muchos lucen sus mejores galas, unos con más gusto que otros. También se ve mucho pinganillo en la oreja, y es que juega el Xerez en Chapín. Vaya malaje poner un partido de fútbol un Domingo de Ramos por la tarde.

Entre los naranjos cuajados de azahar avanza con paso firme la inconfundible cruz de guía que tallaran en su día los hermanos Juan y Abelardo Buzón. Su paso es anunciado por el repique alborotado de las campanillas que portan los más pequeños de la hermandad. Tras ellos, un mar de amarillas palmas anuncian que dentro de poco el hijo de Dios volverá a entrar triunfal por las calles de Jerez.

Niños y más niños en las filas blanquiazules, algunos de las manos de sus padres, otros, los más pequeños, directamente a sus brazos. Es entonces cuando aparece majestuoso el misterio de La Borriquita. Martín Gómez -menuda semana le queda por delante-, comanda a los suyos dándoles todo el cariño que sabe transmitir a sus cuadrillas. El misterio, un año más, va adornado con un friso de claveles rojos y acompañado por la banda de cornetas de la Victoria de León, que repite presencia tras su buen hacer en 2009.

Detrás, otro nutrido cortejo, esta vez el del palio ya con cirios en lugar de palmas. Los hermanos más veteranos llevan cera azul y son los que se sitúan más próximos a la guapísima Virgen de la Estrella. Los claveles blancos y las fresias vuelven a ser el exorno floral de un palio que el pasado año lució claveles rosas y jazmines para conmemorar los 40 años de su primera salida procesional. Al martillo, Manuel Serrano dirige a 30 hombres que han puesto su corazón bajo la trabajadera para pasear con arte a la Estrella a los sones de la banda de música Enrique Montero de Chiclana.

El caminar de la cofradía la llevaría por rincones como Limones, a su vuelta a San José, para pasar por delante del Carmen y refrendar la relación que existe con los padres carmelitas. La primera gran bulla en Tornería también la estrenó la hermandad. De ahí al colegio, un pequeño paseo para poner el primer punto y final de lo que será una semana muy larga.

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