Semana Santa

La calle en la que sucedió un milagro

  • La hermandad de La Amargura celebra este año el 250 aniversario de la talla de Nuestro Padre Jesús de la Flagelación, una cita que conmemorará con actos el próximo octubre

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Si la calle Naranjas pudiera escoger un nombre seguro se decantaría por el de Amargura. La propia Virgen que procesiona cada Miércoles Santo por el casco histórico de la ciudad fue artífice de un milagro que cada año cobra vida en la persona de José Salas, un niño al que los médicos desahuciaron allá por finales de los años 40 y al que la Virgen tendió una mano para que se quedara con los suyos muchos años más.

Los cofrades de la calle Medina han ido recogiendo año tras año esta historia verídica, aunque es cierto que algunos de los hechos se han ido desvirtuando poco a poco, quizá adornados con la imaginación popular. Hace relativamente poco que del número 9 de la calle Naranjas cuelga una placa en la que se recuerda la historia ocurrida, pero hay datos que no son correctos. El milagro fue en el año 1948, no en el 49, por lo que en esta ocasión se cumplen 61 años desde aquel suceso que dejó boquiabiertos a los vecinos de esta céntrica calle que sabe a hermandad de La Amargura. “Para nosotros es una calle muy cofrade, además sólo pasa por ahí nuestra hermandad por lo que para nosotros es muy especial”, comenta uno de los costaleros del paso de la Flagelación. Y eso pese a las dificultades aparentes que las estrecheces y el recodo de la calle al desembocar con Mora puede ocasionar, “pero eso es lo que gusta, ver el momento en las calles algo más complicadas, aunque en nuestro recorrido hay muchos más”. Otro rincón cofrade por excelencia es la plaza de Las Angustias, como recalca el hermano mayor de la cofradía, José Carlos Galán. La hermandad está además de enhorabuena porque se conmemora el 250 aniversario de la talla de Jesús de la Flagelación, una efemérides que se celebrará en el mes de octubre.

El milagro de La Amargura tuvo lugar en el año 1948. En esa calle vivía la familia Salas. Un adolescente de unos catorce años en aquel entonces tenía serios problemas de salud. Se trata de José Salas. Los médicos ya lo habían dado por perdido el Martes Santo de ese año. Antonio Salas, vinculado a la hermandad de La Amargura y tío del pequeño, pidió a la cofradía de la calle Medina un cambio excepcional en el recorrido de la hermandad. Se dejaría de pasar por la calle Honda para tomar la calle Naranjas y que así María Santísima de La Amargura pasara por delante de la casa de ese niño enfermo. Así se hizo y el recorrido por ese trayecto se hizo en absoluto silencio como muestra de total devoción. Las plegarias de la familia, se trata de un primo de Ana María Salas Trujillo, la primera mujer que entró a formar parte de la Unión de Hermandades, fueron escuchadas. Salas Trujillo es además camarera del la talla del Señor de esta hermandad. Aquel niño, milagrosamente acabó sanando y hoy en día está muy vinculado a la hermandad. Cada año viene desde Sevilla para cumplir con su cita con la Virgen.

Pocas veces ha faltado María Santísima de La Amargura a su paso por la calle Naranjas. Los cambios que hubo en la carrera oficial, con su ampliación, hicieron que no se pudiera recorrer esta céntrica vía jerezana durante unos años. Luego está la lluvia que en algunas ocasiones ha dejado a la hermandad en San Juan Bautista de Los Descalzos, en Medina. El regreso a esta calle fue simplemente espectacular. No le suelen faltar las saetas y una buena petalada para darle la bienvenida y eso por no hablar del esmero de la banda de música que la acompaña, que se esfuerza en estos metros. Además los vecinos se vuelcan con la cofradía y engalanan sus balcones para recibir a la imagen que hizo un milagro en el lugar donde viven.

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