Un despliegue soberano
Reportaje · 12 horas de penitencia
La hermandad de La Granja cuenta en su salida con cuatro puntos de avituallamiento y una ambulancia. Con más de 100 costaleros, los relevos son constantes entre cuadrillas.
La hermandad del Soberano Poder es la que más horas de penitencia realiza en la Semana Santa jerezana. Los de La Granja comienzan su recorrido a las 3 de la tarde y hasta casi doce horas después no se vuelven a escuchar los sones que acompañan a la cofradía por el barrio. Por ello, hace falta un despliegue soberano para tenerlo todo bajo control.
Las hermandades preparan su salida procesional durante todo el año, pero en El Soberano deben estar pendientes de muchos más aspectos. Por ejemplo, con la lluvia la precaución debe ser máxima. La cantidad de niños del cortejo y los pocos lugares de refugio entre el barrio y el centro de la ciudad hacen más difícil arriesgar en caso de que el agua amenace con su presencia. Las nubes asustan, aunque para evitar cualquier incidente se miran y valoran varios partes meteorológicos.
Las peculiaridades en esta hermandad van mucho más allá de las reticencias con la lluvia, algo que también tienen las demás. Solo hay que rondar por la parroquia Santa María Madre de la Iglesia un par de horas antes de que la cruz de guía comience la estación de penitencia para darse cuenta. La entrada principal al templo está guardada por dos agentes de seguridad privada que evitan el paso a toda aquella persona ajena a la cofradía. Incluso, tampoco se permite la entrada a los costaleros mientras van llegando los nazarenos. Cuando uno de ellos intentaba acceder ayer y no le permitían el paso, otro le comentaba bromeando: "Si casi no caben ya con los nazarenos dentro de la parroquia, imagínate si nos dejan entrar también a todos nosotros".
Los costaleros son otro de los aspectos a cuidar en una hermandad de tan largo recorrido. "Dos cuadrillas más los picos", resalta uno de ellos momentos antes de que den las 3 de la tarde. Antonio Salvador, hermano mayor, ya había advertido la misma cifra. El hecho de que no se les permita entrar antes en la parroquia es más que evidente con tal número. Más si se asiste a la llegada de estos hombres desde la plaza Ubrique, primer punto de encuentro con el capataz. Una marea de molías arrasa hasta ubicarse en el patio de la guardería colindante. En anteriores ocasiones, los costaleros se refugiaron también en el porche del CEIP Antonio de Nebrija. Una vez en el patio del centro infantil se reparten los puntos de relevos. Son constantes, y el primero se hace antes de llegar a la rotonda de la periferia granjera. Salvador fue el primer capataz de la cofradía y recuerda que "lo hacemos así para que los costaleros no se enfríen durante el recorrido".
A la misma guardería en la que los costaleros reciben las últimas indicaciones acerca de la salida procesional van llegando los más pequeños. Aquí también hay una previsión enorme. Tres paveras se encargan de los 80 niños que salen desde La Granja y, según afirman, "cuando lleguemos podemos tener unos 65". Estos pequeños pueden salir durante el recorrido, por lo que todos llevan una pulsera identificativa. Así, la madre que quiera sacar a su hijo del cortejo deberá enseñar a la pavera la papeleta de sitio. Las cuidadoras, mientras tanto, cargan una canasta con agua, toallitas y caramelos, entre otros, por lo que pueda ocurrir. Antes de salir, un hermano costalero les recuerda a los más pequeños: "Si queréis agua u os hacéis pipí no se lo tenéis que decir a mamá. Tenéis que avisar a las paveras".
Los demás nazarenos también tienen sus cuidados. El hermano mayor destaca que existen un total de "cuatro puntos de avituallamiento" en los que poder refrescarse y acudir al servicio: Parroquia de las Nieves; calle Caballería Baja; Sala Paúl y Calle Zaragoza". Antonio Salvador recuerda que son solo cuatro para evitar cualquier problema y no sobrecargar ni embotar a los nazarenos. Además, para que en ningún momento falte nada, una furgoneta cargada con todos los enseres necesarios va detrás del paso de misterio durante todo el camino transitable por vehículos . Como resalta Salvador, "hay unos hermanos de brazalete -como nosotros les llamamos- que son los que se encargan de conseguir con empresas colaboradoras bocadillos, frutas, refrescos, etcétera para este día".
Cabe resaltar que la sanidad tampoco se deja a los servicios de emergencia. Una ambulancia acompaña al cortejo por si los hermanos sufrieran mareos o lesiones. Como resalta Salvador, "este año además tenemos una empresa de cardioprotección". A pesar de todo, la hermandad pasa sus mayores problemas en la calle Tornería por lo que en más de una ocasión se ha solicitado el refuerzo de la seguridad allí.
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