Este paso huele a pimiento frito

Las hermandades en la Feria del Caballo

Sólo un grupo de las hermandades jerezanas continúan gestionando sus casetas de Feria

Un grupo de cofrades de la Exaltación montando su caseta de Feria.
Un grupo de cofrades de la Exaltación montando su caseta de Feria. / Pascual
Manuel Sotelino

12 de mayo 2019 - 05:00

Jerez de la Frontera/La Feria de Jerez es el reflejo de la ciudad trasladado al parque González Hontoria. La ciudad se trasladas durante una semana al Real para disfrutar de la buena gastronomía, el colorido y la diversión que siempre están presentes en un acontecimiento como es la Feria del Caballo.

Por parte de las cofradías, se pierde en la memoria de los jerezanos las primeras presencias en la Feria. Se trata de un binomio importante ya que, en cierta forma, también ofrece identidad a las corporaciones dentro del Real. Los hermanos tienen un lugar para reencontrarse con la hermandad y la corporación de esta forma mantiene una importante línea de ingresos para la tesorería.

Sin embargo, esta relación entre las cofradías y la Feria ha ido teniendo distintos ciclos. Al inicio de la actividad, no se entendía una hermandad que no trabajase su propia caseta. Los hermanos se involucraban en el trabajo que tiene el montaje, gestión y desmontaje de la caseta y los ingresos era una importante inyección para la cofradía.

De un tiempo a esta parte, la incursión de los profesionales de la hostería ha dado paso a un número de hermandades que ceden este servicio al casetero para que gestione el sitio. Se trata de una forma de tener ingresos sin hacer grandes esfuerzos. Sin embargo, hay un grupo de cofradías jerezanas que no han perdido esta tradición y siguen trabajando, de primera mano, la caseta de feria. Mucho trabajo pero también mucha alegría cuando todo acaba y las arcas se ven aumentadas en números positivos.

Tanto es así que existe una expresión muy cofrade que manifiesta la importancia de la Feria cuando se ve un paso de misterio y se dice aquello de “este paso huele a pimiento frito”.

La hermandad de la Redención lleva desde el año 2014 montando la caseta de feria que lleva el número 108. Anteriormente la presencia la representaba la asociación de antiguos alumnos de Lora Tamayo. Agustín Llamas, hermano mayor de la corporación, comenta que “es importantísimo que seamos los hermanos los que trabajemos la caseta. Hay que tener en cuenta que un cuarenta por ciento de los ingresos brutos de la hermandad vienen de la caseta. Así que gracias a este esfuerzo se ha podido comprar el local donde se guardan los pasos o llevar a cabo el dorado del paso de misterio”, sostiene. La caseta de la Redención es de buena comida casera y las mesas están ya reservadas para todos los días. “La gente repite y eso es importante. Calidad y buen precio”, sostiene Llamas.

La hermandad de la Exaltación monta la caseta desde hace más de treinta años. Durante todo este tiempo, la cofradía del barrio de Las Viñas ha tenido claro que esta es una actividad muy necesaria para la tesorería por lo que no se ha planteado en ningún momento dejar la gestión en manos de un casetero. “Para nosotros la gestión de la caseta es fundamental –comenta su hermano mayor Manuel Jesús Tristán-. Por destacar algunos proyectos en el que la caseta ha sido fundamental para alcanzarlo, podemos citar el antiguo paso de misterio, el guion corporativo, el actual grupo escultórico que va en la trasera del paso, el lábaro sacramental o los ciriales”. Tristán subraya la culminación del “paso actual de misterio que en la hermandad siempre decimos que huele a chocos y a pimientos fritos”. Una transformación que ha ido teniendo la hermandad y que “sin duda se lo debemos en buena parte a la gestión de la caseta de Feria”, afirma el hermano mayor.

El Perdón, la Candelaria, el Soberano Poder que este año retoma el proyecto de gestionar ellos la caseta son algunos ejemplos de gestión propia de sus propios recursos. Las cofradías son parte de la ciudad. Y si la ciudad estos días se traslada al González Hontoria, la presencia de las corporaciones forma parte importante de la Feria del Caballo de Jerez.

Del ‘Chispazo’ al ‘Titanic’

Otra aportación de las cofradías a la Feria de Jerez es la buena gastronomía. Casera y a buen precio. Dentro del variado catálogo de tapas, las cofradías han bautizado sus propias delicias gastronómicas con sus nombres propios. ‘El Chispazo’ es un clásico en la Candelaria, la primera en inventar lo que es un serranito. Pero después vino la bandeja surtida de ‘pescaíto’ en el Perdón llamado ‘El Titanic’ o el conocido ‘San Kuki’. El serranito en la Redención se le llama ‘La Bofetá’. Y también las ‘Delicias de María Auxiliadora’ en la misma caseta es forma parte de la carta. ‘Andandonamá’ es la tapa clásica de la caseta de Pasión. Distintas formas de llamar a un montadito o tapa como recurso de un buen marketing.

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