Jueves Santo Jerez | Oración en el Huerto Una bellísima oración de Cristo

  • La cofradía de Santo Domingo lució con gran elegancia cumplimentando una gran estación de penitencia Manuel Vallejo recogió por la mañana la primera distinción ‘Getsemaní’

Nuestra Señora de la Confortación saliendo de Santo Domingo. Nuestra Señora de la Confortación saliendo de Santo Domingo.

Nuestra Señora de la Confortación saliendo de Santo Domingo. / Miguel Ángel González (Jerez de la Frontera.)

La ajetreada agenda de la hermandad de la Oración en el Huerto, en la mañana del Jueves Santo, casi impidió que se pensara mucho en las previsiones meteorológicas cuando llegara el ocaso. Los cofrades de Santo Domingo tuvieron la entrega de la distinción “Getsemaní” que se instituye por primera vez en este 75 aniversario que está celebrando al hermandad. Así que a partir de este mismo año, se concederá dicho galardón a aquella persona física o jurídica que, en base de sus méritos para con la comunidad de padres dominicos o bien con la hermandad, sea merecedor de la misma. Este primer reconocimiento se otorgó a Manuel Vallejo Vázquez quien durante cuarenta años ha estado en el cargo de hermano mayor de la archicofradía del Rosario, colaborando con la Comunidad de Padres Dominicos.

Tras el rezo del ángelus, llegaba la hora del previo descanso para tomar el impulso de cara a la tarde. La cofradía cumplimenta su estación de penitencia. Y así fue. Un año más, tomando esta salida por la puerta principal para cruzar por el monumento dedicado a las Cofradías y llegar a Porvera, San Juan de Dios y buscar Eguiluz mientras la Sagrada Lanzada toma su sitio tras el palio de la bellísima imagen de la Confortación. Salía un cortejo con ciento setenta nazarenos de luz. El Señor, sublime. Como cada tarde del Jueves Santo. Con su magnífico paso adornado con un lecho de verde lentisco, flores silvestres y aromáticas. A los mandos, un año más, Manuel Ballesteros. Decano al frente de un martillo de forma ininterrumpida. Y así con la agrupación musical ‘Sentencia’ de Jerez, que sonaba con gran afinación, el Señor se fue internando entre las jacarandas de la Porvera.

Tras este suspiro de belleza, donde Cristo mira el cielo jerezano, llegaba el regalo que cada año nos hacen los cofrades del Huerto con su paso de palio y con Señora. Un palio singular, bellísimo, y con unas caídas que fueron firmadas por el genial Juan Manuel Rodríguez Ojeda y que fueron confeccionadas para la hermandad de la Trinidad de Sevilla. El compendio del paso en su conjunto es una joya. Pero sin duda el mayor tesoro se encuentra junto al ángel confortador. Una imagen única donde la Santísima Virgen es consolada por este ángel de porcelana. Y la Virgen que iba magníficamente vestida y que presenta una belleza serena, muy particular y ciertamente enigmáticamente hermosa. El paso iba adornado con flores blancas, claveles, alhelís, fresias y flor de cera. Destacar también la buena afinación del banda de música ‘Maestro Pedro Álvarez Hidalgo’ de Puerto Real. Así fue la cofradía un año más. Sin prisas pero sin pausa. Que la madrugada quedaba en el aire en cuanto a previsiones de tiempo. No obstante, se pudo incluso disfrutar de la saeta al final de la calle Tornería, desde el hotel María Luisa. Allí, Davinia Jaén, entonaría dos saetas sentidas dedicadas a las imágenes titulares de esta gran cofradía del día del Amor Fraterno.

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