Mucho brillo y escasa pólvora

Marcaje al hombre

José Mari no se echa de menos en una gran noche de los jugadores ofensivos del equipo · Tato vuelve a destacar, no sólo por su gol, y se ve rodeado por un grupo liderado por Capi que carece de puntería

Tato avanza con el balón controlado, mientras dos rivales intentan impedir su progresión.  Foto: Juan Carlos Toro
Tato avanza con el balón controlado, mientras dos rivales intentan impedir su progresión. Foto: Juan Carlos Toro
Francisco José Jiménez

27 de octubre 2011 - 07:53

¿Al Xerez le falta gol? Tras el partido de ayer dan ganas de decir que sí, que este equipo necesita la llegada de un delantero, pero si se analiza fríamente lo que está haciendo el Xerez en las últimas semanas, se llega a la conclusión de que es una cuestión de puntería. Merino ha conseguido que el público de Chapín se divierta y que despida a sus hombres con una cerrada ovación, incluso después de empatar ante un recién ascendido.

Una jornada más, no estaba José Mari, pero en el primer tiempo se vio lo mejor de Tato desde su llegada y no sólo por haber marcado su primer gol, sino porque se le vio con confianza, acertado en el pase y con desmarques inteligentes. En la previa del partido decía Merino que apostaba por el murciano en el lugar del lesionado José Mari por su velocidad y por esas características parecidas a las del sevillano y parece un acierto porque se complementa bien con el juego que realizan Capi, Pablo Redondo, Israel y Rueda.

Se trata de un centro del campo que, por momentos, es capaz de realizar un juego muy vistoso y efectivo. Capi es, con diferencia, el futbolista de mayor calidad del equipo, pero cuando está inspirado es capaz de contagiar al resto de sus compañeros con ese primer toque y ese juego que no se ve cuando el camero no está sobre el campo.

El más parecido en ese estilo es Rueda, un descubrimiento de Viqueira que se ha traído de Chipre un futbolista de lo más interesante por tener esa visión que faltaba en la plantilla hasta su llegada. El jiennense le da al Xerez último pase y desborde.

Y el complemento de las bandas tampoco está nada mal. En ese juego ofensivo y agresivo del primer periodo tuvo mucho que ver Pablo Redondo, que se ha ganado con justicia un puesto en el equipo titular al aportar movilidad, buenos centros y peligrosidad en el área. Cierto es que se le puede reprochar que le falta sangre en algunas acciones del partido, pero en este momento disfruta de un buen momento que hay que aprovechar.

También se puede aprovechar mucho de Israel, pero el sevillano se empeña en quedarse siempre a mitad de camino. No hace falta decir más que desequilibra, que es veloz y buen futbolista, pero casi siempre le sobra un regate y su obsesión por hacer un gol empieza a ser enfermiza. No cabe duda de que es un buen complemento para esa empresa de construcción que ha montado Merino en el centro del campo y que es capaz de crear ocasiones y de encerrar al rival a base de un toque rápido y con profundidad. Nada que ver con el sobeo en horizontal de la época de Javi López.

Fue un partido que mereció un marcador muy diferente. La gente de arriba firmó una actuación muy destacada y sólo la actuación de De Navas y la mala fortuna tiró por tierra el trabajo ofensivo de los azulinos, que hace pocas semanas no eran capaces de crear ocasiones de gol y que ayer tuvieron una decena de oportunidades claras para marcar.

Se marchó Tato y entró Íñigo Vélez, un jugador que sigue negado con el gol. Pudo marcar de espaldas a la portería y esta vez sí, ganó muchos balones jugando de espaldas, algo que hasta el momento no había hecho. Fue decepcionante no ganar, pero se confirmó que este equipo transmite buenas sensaciones. Unos dirán que de nada sirve si no se gana, pero si existe justicia en este deporte, los resultados tienen que llegar.

Merino ha dado con la tecla en su apuesta por tener el balón, aunque es inevitable pensar en la dependencia que hay de Capi, un jugador que lo está jugando todo recientemente y que, con la acumulación de partidos, puede estar siendo forzado en exceso.

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