Xerez CD

Por fin Chapín disfrutó de la Primera División...

Hay gente que no cree en los milagros y que incluso se enfada con las personas que creen a pies juntillas en ellos. Los aficionados del Xerez no están entre ese sector de la población. Están acostumbrados a sufrir, está tan habituados a salir de situaciones tan tremendamente comprometidas que no es que crean, es que pueden demostrar que existen. Lo vivieron hace dos temporadas, cuando Esteban Vigo resucitó a un equipo cadáver y pueden repetir el domingo en el Reyno de Navarra de la mano de Néstor Gorosito, un argentino que, como dicen sus sevillanas, 'llegó desde la Pampa para salvar a mi Xerez'.

La Feria y los toros restaron espectadores al estadio pero los fieles acudieron y bien que mereció la pena dejar aparcada por unas horas la diversión en el Real. Su equipo ofreció otro partidazo.

La noche era de transistores porque en la LFP prohibe en las dos últimas jornadas que los resultados de los partidos se anuncien en los marcadores electrónicos. Daba igual, Chapín estuvo enganchado a la radio y cada gol que favorecía a los xerecistas en los encuentros de 'su liga' eran celebrados como si fuesen tantos de Bermejo, Orellana o Antoñito.

Al descanso, todo pintaba fenomenal para los de Gorosito, que se marcharon ganando a la caseta, y con todos los resultados a favor. La tensión se mascaba a medida que fueron pasando los minutos y a medida que los goles azulinos y también del Zaragoza fueron llegando.

Pero ahí apareció una grada entregada, que no paró de animar, que llevó en volandas a sus jugadores y que no paró de cantar eso de 'si, sí, sí lo vamos a conseguir'.

El pasado verano, el club vendió la temporada como un año para disfrutar en la máxima categoría. Los primeros meses fueron duros pero en la recta final de la Liga -qué pena que acabe-, todos están más que disfrutando, alucinando...

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