Xerez CD

El milagro, a San Fermín

  • El Deportivo tumba al Zaragoza en un partido de infarto y mantiene sus opciones de salvación. Los de Gorosito se aprovechan de una jornada casi perfecta en cuanto a resultados

No va más. Ni el más forofo habría apostado nada hace unos meses por encontrar al Xerez con posibilidades en la última jornada. Pero sí, no es un sueño. El Deportivo, aún sin depender de sí mismo, tendrá ante Osasuna y si los resultados le acompañan, la opción de quedarse en Primera, una verdadera utopía semanas atrás. Algunos se acordaban ayer de los puntos del Getafe, otros de los del Racing de Santander y alguno que otro con más memoria de aquellos que se escaparon ante el Sporting en Chapín. Sin embargo, la realidad es la que es, que el Xerez, con una primera vuelta calamitosa, ha sido capaz de afrontar el último round con posibilidades, en gran medida gracias a Néstor Gorosito y en parte a unos jugadores que ayer demostraron una vez más su casta y su orgullo. Lo hicieron ante un rival rocoso, y que puso de manifiesto en Jerez que sus últimas dos victorias seguidas no habían sido casualidad.

Como casi siempre, el partido fue sufrido y ni siquiera el tercer gol conseguido por Carlos Calvo posibilitó a los aficionados alcanzar la relajación pues apenas un minuto después Gabi recortó distancias.

Los azulinos apretaron desde el pitido inicial, manteniendo la posesión de balón y cargando el juego por las bandas, con Armenteros y Orellana a pleno pulmón. La primera opción clara llegó a los cinco minutos. Alustiza, que al fin jugaba un partido de titular, agarró un rechace, se plantó ante Roberto pero su zurdazo se topó con la pierna del ex colchonero.

El susto despertó al Zaragoza, que hasta entonces apenas había aparecido. Los de Gay se hicieron con la posesión de balón y buscaron la velocidad de Colunga, el más incisivo en estos primeros compases. La dinámica atascó a su rival que una y otra vez se topaba con el trivote formado por Aguilar, Gabi y Ander.

Sin perder la cara al partido, el Xerez, merced a un gran despliegue físico, volvió a la carga. Fue una cabalgada de Armenteros (cómo ha cambiado este jugador en las últimas jornadas) por la izquierda que Orellana remató pero el balón, tras tocar en Roberto, se estrelló en el travesaño.

El paso de los minutos ofuscaba al Deportivo, incapaz de encontrar huecos en la bien trabajada defensa maña. Entonces, cumplido el minuto 23, Francis pidió el balón en su campo, se marchó con una finta de su par, encaró a Obradovic y sacó un centro chut que sorprendió al meta Roberto. Golazo.

Chapín vibró con el tanto del barbateño, quien se reivindicaba así por su ausencia en el último partido, algo en lo que nada ha tenido que ver, porque si por algo se ha caracterizado el canterano desde que está en el club es por su honradez. El grito de 'sí, sí, sí, lo vamos a conseguir' sobrevoló el estadio.

El tanto reactivó nuevamente al Zaragoza, dominador pero sin pegada. Las ayudas en defensa de Gioda y Prieto sobre los laterales evitaban a Colunga, el único con ganas de inquietar. Sólo un disparo de Gabi desde fuera del área a poco para el final y al que respondió Renan llevó la tensión a la grada xerecista.

Tras la reanudación, los maños dieron un pasito adelante. El control era total y los acercamientos a la meta azulina cada vez más intensos. Leandro abortó un pase de la muerte de Colunga después de un error de Casado, y minutos más tarde Gabi botó una falta que merodeó el área pequeña con incertidumbre sin que nadie la rematara.

Cosas del fútbol, en la primera llegada del Deportivo el resultado pudo cambiar. Armenteros se encontró un balón suelto dentro del área, pero Roberto, otra vez ejemplar, envió a córner.

Los arrebatos del Xerez tratando de quitarse de encima a su rival no aguantaron mucho más. Ander recibió en la frontal y engatilló con precisión sorprendiendo a Renan.

Lejos de hundirse moralmente, los de Gorosito tiraron de orgullo. Nada más sacar de centro el Xerez avisó y un minuto después Víctor centró al corazón del área y allí apareció Míchel, que había sustituido a Armenteros, para cabecear a la red con sutileza.

Casi noqueado por el gol, el Zaragoza vio cómo en apenas cinco minutos le endosaban otro. Esta vez fue Calvo quien culminó con astucia la acción de estrategia de Gorosito. 3-1.

El exultante ambiente, no obstante, duró sólo un minuto porque sin tiempo para digerir el gol en contra, Gabi disparó a la escuadra estableciendo el tres a dos.

De ahí al final, nervios, tensión y transistores para concluir. El milagro está más cerca y ya se sabe, en Jerez sí existen.

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