"Considero que mi familia lírica es el coro del Teatro Villamarta"

  • La joven soprano jerezana Máriam Guerra prepara sus próximas actuaciones en Alemania, Bulgaria y Palma de Mallorca

  • Confía en poder regresar pronto al coliseo donde 'nació'

La soprano Máriam Guerra posa en el Diario días atrás durante la entrevista. La soprano Máriam Guerra posa en el Diario días atrás durante la entrevista.

La soprano Máriam Guerra posa en el Diario días atrás durante la entrevista. / manuel aranda

Siempre le había gustado cantar (el sueño de muchos), y además tenía la suerte de cantar bien. De niña acompañaba a su padre, Luis Guerra, a la emisión de una serie de programas de radio en los que la pequeña le daba a la voz por Mariah Carey y Whitney Houston, nada menos. Llegó una etapa en la que ya lo que quería era cantar en serio, como en un coro. Eso fue con 13 años. Probó en la Escuela Municipal de Música en Piano. Pero un jueves cualquiera, sus padres le prepararon una prueba sorpresa para formar parte del coro del Teatro Villamarta, aunque su madre le advirtió antes de salir que era para un grupo de rock, pero ella no se veía moviendo la cabeza al ritmo de la guitarra. "Cuando me vi allí, en el Teatro, que era la primera vez que entraba, por esa puerta de los artistas... ¡¡¡Ohhh!!! Estaba impresionada. No sabía para qué era la prueba, pero cuando escuché cantar al chico que iba antes de mí, ya más o menos supe qué debía ofrecer. Estaba Ángel Hortas como director del coro y nunca olvidaré lo que me dijo: tienes una vez muy bonita, con futuro y unos agudos muy buenos. Así que fui naciendo y aprendiendo dentro del coro, enamorándome y empapándome de la música clásica. Yo era la pipiola de la formación".

La primera ópera en la que participó la soprano jerezana Máriam Guerra Chamorro fue en 'La flauta mágica', y se quedó ensimismada con aquella soprano. Quedó atrapada por la ópera. "Ya sabía cuál era el camino que quería seguir y, aunque concluí mis estudios de Arquitectura Efímera en Jerez, yo vivo en el escenario, lo disfruto al máximo. Y cuanto más opuesto a mí sea el papel, más divertido me parece", apunta la artista. Estudió canto con Emelina López y María José Sánchez, después se trasladó al Conservatorio de Teresa Berganza de Madrid y posteriormente a la Escuela Superior de Canto de Madrid. Ha cantado como solista en Alemania, Francia, Italia, China, y en España ha hecho varias giras. Ha sido premiada en concursos de Canto como 'III Certamen Nacional de Lied 'Fidela Campiña', Concurso internacional 'La Brújula del Canto', 'Concurso OMEGA' de Firenze (Italia), Premio Camerata Sant Cugat de Canto 2017 y Premio de la Fundación Clarós.

En su tierra ha actuado en la ópera 'Suor Angelica' (Puccini) en el Teatro Villamarta junto a Cristina Gallardo-Domâs. "Pero me encantaría volver a hacer algo en Jerez, sobre todo en el teatro en donde he crecido. Considero que mi familia lírica es el coro del Teatro Villamarta, con el que tengo contacto tooodos los días (ríe)". A este respecto, se ha mostrado muy preocupada por la situación que ha pasado el Villamarta, que estuvo a punto del cierre. "Participé en la recogida de firmas que se hizo (hace ahora dos años). El Villamarta es un sitio donde la magia se crea, donde se reúnen todas las artes. Si se cerrara un lugar así, Jerez se quedaría cojo". De hecho, días atrás pasó por Jerez para acudir a la representación de la ópera 'Norma', protagonizada por otra cantante jerezana y amiga suya, la soprano Maribel Ortega.

Aunque nacida en Cádiz hace 33 años, vivió desde niña en Jerez, y su residencia habitual está en Madrid, donde imparte clases de Canto Lírico, donde también ha tenido sus alumnos rockeros, e incluso presentadoras de televisión. También recibe clases, como las de Francesca Roig y el pianista del Teatro Real Manuel Burguera.

Se considera una mujer con chispa, amante de la interpretación, muy expresiva, abierta y activa... "Creo que todo eso me ayuda a no tener problemas con compañeros o directores de orquesta y escena. Y el público también me ha tratado muy bien. En China, adonde fuimos con 'Carmen' en los papeles de 'Frasquita' y 'Micaela', me quedé muy sorprendida porque los chicos del coro nos perseguían para hacernos fotos y pedir autógrafos. Yo me sentía como una estrella pop (ríe)". "Creo -añade- que cuando trabajas y te gusta tanto lo que haces, eso se transmite y el público lo agradece".

Ahora está ultimando unas grabaciones para la ópera 'Lucia di Lammermoor' para Alemania, una 'Carmina Burana' en Bulgaría -que también cantará a principios de 2018 en el Palacio de Congresos de Palma de Mallorca- y está pendiente de hacer Gilda de 'Rigoletto' y Oscar de 'Un ballo in maschera', "así que hay cositas interesantes". Entre sus metas está "que siga saliendo trabajo del que pueda disfrutar, que me lleguen personajes que me motiven como 'La Reina de la noche', 'Lucia', una Norina..., que te enriquecen, te aportan cosas buenas, te enseñan... Eso es lo que quiero, seguir aprendiendo. Y actuar en grandes teatros..., pues no lo pienso mucho. Para mí lo más importante es disfrutar y aprender. Soy una esponja lírica".

La soprano no quiere acabar la entrevista sin agradecer a su familia, marido y amigos todo su apoyo. "Es una profesión un tanto solitaria, con altibajos, y siempre se agradece que haya alguien a tu lado que te diga: no te preocupes, todo va a ir bien".

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