A RIENDA SUELTA

Pablo Fernández Quintanilla

Trump ibérico

Alguno podría pensar que del presidente electo de Estados Unidos está todo dicho, e incluso sentirse hastiado de tanta información que se comprende a medias según lo que nos llega a Europa de lo que ha ocurrido. Lo más desagradable de todo el proceso informativo es que sólo nos llegan píldoras, dosis pequeñas, que además dejan un regusto asqueante en la garganta. Pero si tienen la oportunidad, siéntense delante de YouTube y busquen algunos discursos del ínclito subtitulados al castellano. El primer miedo que a uno le produce es que quizás el mensaje de este hombre podría calar en España. Por algo le han elegido. Se dice que Estados Unidos quiere recuperar su esplendor y que ha buscado una respuesta corta sin matices que proponga un cambio. Esa crisis estaba ahí y por el Partido Demócrata lo leyó el rival de Clinton, Bernie Sanders. La crisis social de los americanos es parecida a la nuestra. Algunos lo llaman populismo. Esa palabra no me gusta. Yo creo que al poder ha llegado un loco y que locos, en España, no nos faltan. Ojo.

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