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El Black Jack de Rato

El ex vicepresidente de Aznar vino al Congreso arrogante, convencido de que un complot acabó con su buena estrella

Un ministro de Aznar, Álvarez Cascos, es el autor de una frase histórica. Según el responsable de Fomento y Vivienda entre 2000 y 2004 el precio de los pisos subía y subía hasta formar una enorme burbuja porque los españoles podían pagarlos. Es la mejor definición de cómo la economía especulativa tuvo patente de corso durante aquellos años en los que se consideró todo el suelo urbanizable y se desató una loca carrera de acaparamiento de terrenos, hipotecas baratas, recalificaciones y corruptelas que disparó el precio de la vivienda hasta un nivel que los españoles no pudieron pagar y saltó la banca. Eso significó la ruina de muchas familias, entidades financieras y empresas.

Una comisión parlamentaria que analiza las causas de la crisis ha tenido esta semana ocasión de oír las explicaciones de varios ministros de Economía y Hacienda, que además fueron vicepresidentes. Llama mucho la atención la prudencia de uno de ellos, Pedro Solbes, un hombre de Estado de largo recorrido, funcionario público, secretario de Estado para la Unión Europea, ministro de Agricultura, titular de Economía y vicepresidente. Solbes entonó una modesta autocrítica al reconocer que se equivocó al no prever la llegada de la crisis y su magnitud. Pidió disculpas y distribuyó a media voz las culpas ajenas.

Por el contrario, otro vicepresidente, Rodrigo Rato, llegó al Congreso para pasar factura por sus desdichas judiciales. Desgraciadamente para él, Rato ya puede añadir a su biografía su condición de delincuente. Ha sido condenado en primera instancia por las tarjetas black de Bankia, un abrevadero en el que bebieron dirigentes del PP, PSOE, IU, CCOO, UGT y CEOE, la crema y nata de las marcas de la dirigencia política, sindical y empresarial española durante décadas. Pero la sentencia a cuatro años y seis meses de cárcel por apropiación indebida no ha mejorado el talante del individuo. Rato apareció esta semana en el Congreso arrogante, sin dudas, convencido de no haber cometido error alguno y de que sólo un complot, urdido por sus antiguos conmilitones ha acabado con su reputación y su fortuna.

Resulta que, en la fantasía de Rato, Zapatero creó la burbuja y Guindos hundió Bankia. Y cuando hizo énfasis en que los accionistas de las entidades financieras han perdido 100.000 millones de inversión y otros 70.000 en las ampliaciones de capital afirmó rumboso que no fue un saqueo, sino que "eso es el mercado, amigo". Es el Black Jack de Rato, en el Casino de Cascos.

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