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Editorial

Leyes y patentes de corso

EN torno a 35.000 personas participaron la tarde del sábado en una manifestación en Bilbao en protesta por la decisión del Tribunal Supremo de condenar al ex presidente del Parlamento vasco, Juan María Atutxa, y a dos ex miembros de la Mesa de la Cámara, Konxi Bilbao y Gorka Knorr, por un delito de desobediencia a la autoridad judicial al no disolver, en 2003, Sozialista Abertzaleak, nombre que adoptaron los diputados de Batasuna tras la ilegalización de esta formación. El Alto Tribunal estimó el día 21 el recurso presentado por el sindicato Manos Limpias y los condenó a penas de inhabilitación para cargos públicos y a multas que pueden llegar hasta los 180.000 euros. Este fin de semana, PNV, EA y Ezker Batua contestaban en la calle este fallo judicial calificado por la mayoría de sus dirigentes de "ataque a las instituciones del pueblo vasco". En un Estado de Derecho, todas las decisiones son respetables, pero también criticables, así que no vamos a echarnos las manos a la cabeza, sino todo lo contrario, porque los partidos que conforman el Gobierno de Vitoria convoquen a los ciudadanos a protestar por un fallo. Lo que resulta lamentable es que se interprete tan a la ligera una decisión tomada por unos jueces como "una injerencia de los magistrados en la acción política" (Íñigo Urkullu, presidente del PNV), "un ataque a la independencia" del Parlamento vasco (Unai Ziarreta, secretario general de EA) y "una condena injusta" fruto de la "ilegalización de las ideas" (Javier Madrazo, de IU-Ezker Batua). Los jueces dictan en aplicación de la legalidad vigente y no se dedican a participar en agresiones y conspiraciones de salón como a las que aluden, con su retórica victimista, las fuerzas gobernantes en Euskadi. Si uno no está de acuerdo con una decisión judicial, la recurre, expone sus argumentos y protesta contra ella en los ámbitos que considere pertinentes. Pero de ningún modo puede pretender que formen parte de un supuesto ataque premeditado de oscuras fuerzas españolistas que luchan contra la dignidad de las instituciones vascas. Patentes de corso, las precisas.

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