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Literalidad

Cada vez hay más gente que tiene problemas serios para captar la ironía de una frase o para contextualizar unos hechos

Desde que la era Google desbancó por completo a la era Gutenberg -y de eso no hace ni quince año--, cada vez hay más gente que tiene problemas serios para captar la ironía de una frase o para contextualizar unos hechos que se cuentan. El lenguaje figurado, las metáforas, las bromas, las frases humorísticas con doble sentido -cosas que hasta hace no muchos años eran entendidas hasta por los niños- ahora causan problemas serios de comprensión y mucha gente es incapaz de entenderlas o siquiera de captarlas. Se ha impuesto una especie de interpretación literal de todo lo que se dice que acaba teniendo consecuencias primero hilarantes y luego terroríficas. Es lo que ha pasado estos días con un vídeo de la publicación satírica El Mundo Today, en el que se decía que "el 90% de las ovejas de España se cría con fines sexuales". La frase no era más que una broma, pero una jueza se la tomó al pie de la letra y amenazó con denunciar a los autores por "un insulto grave a la labor de los pastores". Es asombroso, pero así ha sido.

Más peligroso es lo que ha pasado en Pedrera, donde el alcalde -Antonio Nogales- intentó calmar los ánimos tras una jornada de enfrentamientos entre vecinos del pueblo y algunos miembros de la comunidad de gitanos rumanos. El alcalde no pretendía otra cosa que hacer un llamamiento a la calma, explicando a sus vecinos que nadie puede imponer su voluntad sobre la de los demás porque la ley está por encima de todos nosotros. Y para ello utilizó un argumento un tanto tosco, pero muy gráfico: "A mí también me gustaría ver gente fusilada, pero hay que resolverlo todo con los medios que nos da la ley". El alcalde sólo intentaba apaciguar a la gente del pueblo. Sólo estaba haciendo pedagogía. No estaba hablando en sentido literal, en absoluto, pero se le han echado encima igual que la jueza que se propuso defender el buen nombre de los pastores. Y ahora se le acusa de ser un instigador de la violencia, cuando estaba haciendo todo lo contrario.

Quienes sólo son capaces de hacer una lectura literal de una novela o de un libro religioso, igual que los que no saben contextualizar lo que dijo el alcalde de Pedrera, son siempre la gente más fanática y más atrasada, la que no posee ni un gramo de imaginación ni de ironía ni de sentido del humor. Y esta gente, por desgracia, está imponiendo su visión tétrica de la vida. Mal vamos.

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