LAS encuestas sobre intención de voto en Andalucía, como la que viene publicando este Diario, no dejan lugar a la duda: salvo desastre de última hora, el PSOE volverá a ganar las elecciones en nuestra comunidad y con amplio margen. Tanto es así que para muchos analistas lo único que representa un cierto aliciente en los comicios andaluces es saber si el PSOE repetirá mayoría absoluta y si alguna fuerza o candidato se quedará fuera del Parlamento.

Andalucía sólo ha conocido gobiernos autonómicos socialistas y eso lleva a muchos a hablar de 'régimen' por lo elevado del tiempo en que un solo partido lleva ostentando el poder. Pero dice el presidente Chaves, lo repite hasta la saciedad porque siempre le sacan este asunto, que "los andaluces votamos lo que nos da la gana". Se podía ir aún más lejos y decir que los andaluces, más que a unas siglas, deciden apoyar una determinada forma de hacer política. Porque las continuas mayorías socialistas no serían posibles si una parte del electorado que no se considera socialista no acabase votando al PSOE una y otra vez. Hay teorías que explican esto en la pesada herencia que dejó la UCD por su postura en el referéndum autonómico del 28-F, que marcó el futuro político a largo plazo. También la ausencia de un nacionalismo fuerte y unido, porque en Andalucía no existe conciencia nacionalista, ha contribuido a la hegemonía socialista, cuyos líderes, desde Escuredo a Chaves pasando por Borbolla, supieron aprovechar los vaivenes y crisis internas del andalucismo.

Que es bueno que haya alternancia en todas partes, nadie lo niega. Pero lo que no pueden hacer el PSOE y Chaves es dejarse perder. No veo a Chaves dando mítines con insultos a sus militantes, anunciando que quita las becas a estudiantes y que nos va a freir a impuestos, comiéndose crudos a ancianos y niños, sólo para perder y favorecer la alternancia que otros no logran a través de las urnas. Algo tendrán que decir quienes permiten que esto siga siendo así a pesar de las oportunidades y del paso del tiempo, porque el discurso de la Andalucía 'subsidiada' (que en una parte lo está) no es suficiente para explicar que millones de votos vayan mayoritariamente a un solo partido. No se puede ganar siempre unas elecciones por mayoría sólo contando con los votos de una 'red clientelar'. Y ahí es donde muchos desde la oposición deben hacerse preguntas, ejercer la autocrítica y ponerse las pilas. Porque no se puede estar culpando eternamente a los árbitros de perder siempre los partidos. Así que, por sorprendente y aburrido que parezca, el 9-M vamos hacia un nuevo referéndum 'Chaves sí, Chaves no'. Un político que ya se confunde con el paisaje. Y esto quiere decir que en Andalucía estamos muy felices como estamos o que nos va la marcha.

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