Fútbol At. Onubense 1 - Xerez CD 1

CON MALA UVALA TORRE DEL VIGÍA

Juan Manuel / Sainz Peña

La bota de los turbios'Cincuenteañeras'

Como cada año y con motivo de estas especiales fechas, el PSA de Jerez celebró ayer sábado a mediodía su tradicional zambomba navideña con la presencia de simpatizantes, militantes y medios de comunicación. En la foto de MANUEL ARANDA, algunos de los participantes durante este acto convivencia celebrado en la sede andalucista de la calle Doña Felipa.

RECONOZCO que muy de vez en cuando ojeo algunas de esas revistas femeninas (con contenidos tan bobos como cualquiera de las peores publicaciones para hombres). Hay algunas con unos apartados más tontos que otros y que, creo, no contribuyen en absoluto al acercamiento de posturas (entiéndaseme bien los mal pensados y satirones) entre hombre y mujer.

La semana pasada, en una de estas revistas progres y guays del Paraguay, se preguntaba, o mejor dicho se hacía una petición a la RAE. En ella se pedía anular del diccionario las palabras cuarentona y cincuentona, para ser sustituidas por las palabras cuarenteañera y cincuenteañera, respectivamente. Alega la revista -álter ego de su directora, por cierto- que los términos primeros son despectivos, y sugieren claramente la decadencia y el inicio de la madurez, como si con los vocablos aludidos estuviéramos a salvo de eso, de las arrugas y de empezar a ver el sexo sólo en los reportajes del National Geographic.

La edad y el estado de las cosas no creo que dependan de palabras de nuevo cuño ni de desatinos elucubrados desde la sinrazón y los despachos en Babia, sino de cómo son, sin más. Pretender cambiar las palabras de este estilo para negar la evidencia del paso de los años demuestra una estupidez supina, pero además, publicarlo, provoca vergüenza ajena, sonrojo.

A mí, que estoy ya más cerca de los cuarenta que de los treinta, me importa un cuerno que me digan cuarentón cuando llegue el momento. Tengo ganas de vivir y de reírme, y si Dios y Zapatero me dejan, aún me queda un puñado de años para pasarlo de puta madre, independientemente de las palabras de un diccionario que quiera cambiar alguien que se aburre en la redacción y no sabe bien qué inventarse en una revista que, como muchas otras, caen en el desacierto más absoluto por no decir en el peor de los ridículos.

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