Fútbol At. Onubense 1 - Xerez CD 1

CON MALA UVAel oro y el moro

Antonio Heredia

La bota de los turbiosPlan

Supercondón visitó ayer el instituto de La Granja para concienciar a los más jóvenes de la necesidad de utilizar el preservativo cuando se mantengan relaciones sexuales. El espectáculo, muy ameno, fue organizado por la delegación de Igualdad y Salud con motivo de la celebración el pasado 1 de diciembre del Día Mundial de la lucha contra el sida. La imagen del superhéroe es de PASCUAL.

LA construcción ha forjado, además de muros, una doctrina amazacotada, tan dura como el rostro de sus santos varones. Suben a los altares de las grúas y, después de sus arengas visionarias, engordan la billetera. En el misal de esta confesión no dice "ponga la otra mejilla para que le arreen más fuerte"; antes bien se reafirma en el dicharacho de "pa chulo yo", pese a que el terreno no sea urbanizable. En otras ocasiones, pareciera que es el Espíritu Santo quien levanta una planta prohibida en un chalé, a la chita callando, y que esta paloma divina también oficia en la compraventa de un terruño, cuyo valor se ha triplicado al punto sin que los lugareños logren meterse en el ajo. Este catecismo impregna sus preces en un ladrillo y muestra el paraíso sobre una parcela, donde se asienta un piso piloto: aquí la piscina, el club de tenis y la rehostia. Todo a cambio de una hipoteca tan larga como la vida eterna.

La construcción, claro es, hace mucho bien al prójimo. Lejos de las abstracciones de otros cultos, ha resuelto que la felicidad adquiere las formas múltiples de un metro cuadrado, al tiempo que concede a los jueces la custodia de su biblia, repartida en sumarios a modo de capítulos. Sus mártires arrostran la ignominia de la condena, cobijados en las abultadas cuentas de sus rosarios.

En Jerez se exhibe estos días al público un nuevo plan urbanístico, donde ya han metido la cuchara propietarios ventajistas, tratantes de fincas y constructores místicos que tasan el beneficio de cualquier predio olfateando su tierra. La rueda de la fortuna está en los planos que ahora contempla el ciudadano pero, a sus ojos, no da vueltas. Hay que ser de la partida para que se agite la ruleta y te toque un pico. La economía tiene su liturgia y latinidades, el cochinillo en su punto y el puro encendido. A estas alturas del papeleo, se aguarda el parecer de la gente. Será en la publicidad municipal de los carteles, que no en el reparto bendecido de antemano.

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