Adrián Fatou

Sin conservantes, ni colorantes

¿Qué pueden tener en común el reverso de una persona, unos rostros emplumados, un solitario y extraño personaje, unas plantas trepadoras o unos prototipos de todoterreno? Aparentemente puede que nada, pero en esencia puede que todo. Y esa esencia es la argamasa que las aglutina, porque todas esas imágenes fotográficas son el fruto de procesos creativos intensos, apasionados, limpios y valientes. Son, sin duda, una buena muestra de la fotografía contemporánea que elabora nuevos planteamientos a partir de conceptos vigentes, actuales y universales.

Las identidades de Patri Diez y su búsqueda en la memoria fotográfica familiar, descubriendo la cara oculta de la fotografía, reverso que contiene información adicional a la puramente figurativa, donde el tiempo y los protagonistas dejaron sus códigos interpretativos que superan incluso la importancia de la imagen a la que sirven y acompañan.

La carga represiva e histórica de los rostros de Marisa Mancilla, construidos a partir del aberrante castigo que sufrían a la Edad Media las mujeres adulteras, son convertidas por la autora en apuesta sumamente plástica y evocadora.

Los personajes aislados y solitarios de Cristina Martín Lara, absolutamente desconcertantes, al igual que el mundo en el que los sitúa. Y que impulsan en el espectador un abanico de incertidumbres interpretativas, fiel reflejo de la realidad que cada día nos engulle y atrapa, sin saber bien cuáles son sus variables.

Las devoradoras naturalezas de Asunción Lozano, que de forma callada y sibilina fagocitan la realidad artificial, pétrea e impasible de un mundo sin sentimientos, ni emociones, ni vida.

La ciudad de Julie Rivera, refugio y paradigma de la nueva sociedad urbana, vorazmente insatisfecha y que adora fetiches consumistas como los grandes centros comerciales o los ostentosos, sobredimensionados y casi ridículos coches todoterreno. Elementos conceptuales del entorno social en el que hoy nos movemos gran parte de las sociedades llamadas desarrolladas.

Como ven, posturas todas distintas, conceptos muy diversos, tratamientos absolutamente libres, visiones innovadoras, reflexiones sin ataduras. En definitiva arte en estado puro, 'sin conservantes ni colorantes', como el título que pone nombre a esta exposición de la Delegación de Cultura y que Bernardo Palomo ha enconjuntado con las 5 fotógrafas antes aludidas y 4 pintoras, Mercedes Santos, Paloma Gámez, María Ortega y Gloria Martín.

Por cierto, intranscendente el hecho de ser todas mujeres, porque en definitiva, como el comisario aclara, el arte cuando es verdadero no tiene adjetivos que lo acoten, no tiene fronteras, ni barreras, ni mucho menos género. 'Sin conservantes, ni colorantes' pueden disfrutarla en Pescadería Vieja hasta el próximo 20 de marzo, les aseguro que no les va a dejar indiferentes.

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