La columna

Begoña García / González-Gordon

¡Qué difícil!

QUIZÁS me esté pasando, pero mi corazón me obliga a insistir en el asunto de la ermita de Guía. Porque aun estamos a tiempo y porque la alcaldesa ha dicho que va a hacer un intento (ea, con pareado y todo, para recalcarlo más).

- Habrá que hacer algo, me dijo una amiga mía hace bastante tiempo. Se refería a manifestaciones, recogida de firmas, lo propio.

- Jerez es muy difícil, le dije.

No hablaba de memoria. En mis tiempos de cooperante local tuve que organizar algunas "movilizaciones" y tengo que confesar que con escaso éxito. La causa era importante, pero la respuesta ciudadana, no. -"Jerez es difícil", nos consolábamos.

Ahora, para preservar el entorno de la ermita, he participado. He firmado, he recogido firmas y el lunes próximo iré a escuchar a Manolo Romero Bejarano y Antonio Mariscal Trujillo, en el Casino Jerezano, a las ocho y media de la tarde. Lo que digan nos servirá para saber más sobre lo que la historia nos regaló. Y sobre lo que podemos perder. Porque si construyen los bloques de pisos proyectados junto a la ermita de Guía (que digo junto, pegaditos pegaditos) será perder. Nadie logrará convencerme de lo contrario.

Seguramente habrán visto ese cuadro al óleo donde aparece una vista antigua de Jerez, presidida por la ermita de Guía. Unos niños jugando a torear están en primer plano. Como ellos, pero en serio, ahora le toca a doña Pilar -con todo Jerez detrás, se note o no se note-, salir a torear para salvar aquel entorno. Las firmas, las protestas, las movilizaciones, servirán para dar tersura a su capote. La faena no será un juego de niños, lidiar ese toro será difícil, pero estará entrenada, es alcaldesa de una ciudad con fama de difícil. Ahí la quiero ver. Si torea bien ese toro, gritaré de corazón: "Oooléeeee".

Ojalá lo consiga y pueda pedir para ella oreja y rabo. Tengo el pañuelo blanco, dobladito en el bolsillo, esperando.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios