NOTAS

Manuel De La Peña / Manudelapena@yahoo.es

Una fiesta de bajo octanaje

Me encanta el circuito de Shangai, pero tiene un gran problema: los chinos no van en masa a las carreras y los que acuden no tienen la más mínima gracia jaleando a los pilotos. En Jerez hay un buen trazado -no el mejor, no nos engañemos- pero tenemos algo que nadie puede improvisar: la afición y la fiesta. Esa marabunta que tanto molesta a la alcaldesa en al casco urbano es la que ha encumbrado a Jerez en el Mundial de Motociclismo. Pilar Sánchez da cifras optimistas sobre beneficios (¿?) pero la autopista dice que ha bajado un 8% el paso de vehículos. Nadie duda que hacía falta un cambio de normas en la forma de conducirse por la ciudad después del 'todo vale' de la era Pacheco, pero los invitados al Mundial no pueden verse acosados ni conducidos como borregos por un enorme dispositivo de seguridad que debiera estar centrado en controlar a los cafres de nuestra propia zona, que son los que más problemas causan. Nada que objetar, estaría bueno, a la ofensiva de la DGT en las carreteras, pero una fiesta de bajo octanaje para un Mundial no vale. Sería como intentar hacer de la 'Casera blanca' un producto estrella en el mundo del flamenco, hacer controles de alcoholemia a la salida de la Feria o destruir las fallas de Valencia sobre vitrocerámicas.

Lío de faldas

Pensé que un lío de faldas era lo de siempre, pero resulta que no. Al menos eso se deduce a tenor del follón que se ha montado a nivel nacional sobre el uso de blusas y faldas en los uniformes de las enfermeras de las clínicas Pascual. Es tal la bronca que ha enfrentado a los sindicatos CCOO y UGT, ya que el primero defiende lo que comúnmente se llama pijama o pantalón, mientras que los segundos no ven que las faldas sean "un atentado a la dignidad y los derechos de las trabajadoras". Es una historia que se ha salido de madre -tampoco se entiende bien cómo no se ha negociado antes- donde algunos medios nacionales han hablado de escotes pronunciados y minifaldas. Bastante tiene ya el gremio de las enfermeras con cargar con el sambenito en las películas subidas de tono o en los disfraces de carnaval, ya que a nadie le da por vestirse de chica miembro del Ilustre Colegio Oficial de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria, por ejemplo.

Una buena oportunidad

Los señoritos de los autobuses urbanos amenazan de nuevo con otra huelga durante la Feria del Caballo y no dudan en dejar en tierra a las clases más populares durante los días en que se lo pueden pasar mejor. Mientras tanto, los operarios de la planta de reciclaje de Las Calandrias mantienen sus paros y obstaculizan la circulación de camiones, a la espera de que también lleguen las fechas festivas para hacer más fuerza en sus reivindicaciones, puesto que la planta ya ha comenzado a regurgitar la basura. Hace no demasiadas semanas, la alcaldesa hizo sonar las fanfarrias y convocó a las llamadas fuerzas vivas para anunciar el parto de un acuerdo de concertación social. Tal acontecimiento se producía en plena campaña electoral para las generales-autonómicas y la jornada fue calificada de histórica. Bueno, ahora tiene Pilar Sánchez dos magníficas oportunidades para demostrar que jornada fue efectivamente histórica y no artística.

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