Bernardo / Palomo

Para volver a ilusionarnos

S IEMPRE me ha interesado la buena fotografía; sobre todo aquella que viene de fotógrafos fotógrafos que son los que realmente puedan dar lustre a una tendencia artística que, por culpa de tanto advenedizo, perdió trascendencia y sentido creativo. La obra que se presenta en la sala gaditana responde, abiertamente, a los planteamientos de la gran fotografía, esa que sale, sin cortapisas, y plantea la esencia de un arte absolutamente verdadero. Y eso se nota. Juan Carlos Toro es un fotógrafo fotógrafo - además profesional de la fotografía que ejerce diariamente - y como tal desarrolla su trabajo. Aquí no existen experimentaciones vacías a la búsqueda de interesadas empatías ni efectismos noveleros para engañar a tontos snobistas. En la obra de este artista hay rigor, seriedad, suficientes argumentos plásticos y verdad, mucha verdad.

La exposición plantea un bello testimonio paisajístico con la costa gaditana como feliz referencia para desarrollar un complejo artístico donde la realidad, en su más absoluta potestad, posibilita un amplio juego de complicidades. Lo más inmediato, felizmente captado, bellamente estructurado y sabiamente argumentado, ha perdido sus límites concretos para posicionarse en un estamento superior donde lo real asume nuevas circunstancias. La rotunda realidad del paisaje ofrece muchas perspectivas, rescatar algunas de ellas no es más que evidenciar una acción repetida falta de sustancia argumental. Por eso este artista, asume su función, retoma la contundencia del medio y potencia un nuevo discurso estético y representativo - también plástico - hasta generar nuevas situaciones donde se suscribe una nueva realidad tangencial a la existente. Desde ella se crea un paisaje mediato, evocador y universal.

En la obra de Juan Carlos Toro la realidad ha perdido sus habituales contornos para mostrar una serie de elementos que dejan en suspenso el hilo conductor y genera nuevos postulados. Y todo desde una pulcritud compositiva, desde una rigurosa estructuración material y desde una abierta plasticidad que pone de manifiesto los esquemas de la gran fotografía; esa a la que no todos pueden acceder por su escasez de modos y medios y por sus limitados horizontes creativos.

La exposición de Juan Carlos Toro conforma una bella página de gran fotografía. Ella va a servir para abrir una nueva vía de ilusión.

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