Fútbol Sala

El futsal provincial y su gran paradoja

  • Clubes como Xerez Toyota Nimauto o Virgili no aspiran a objetivos más ambiciosos por falta de apoyos económicos mientras en la LNFS hay al menos 17 futbolistas de la zona

El gaditano Juanjo Catela lucha con Cuzzolino en presencia del jerezano Chano. El gaditano Juanjo Catela lucha con Cuzzolino en presencia del jerezano Chano.

El gaditano Juanjo Catela lucha con Cuzzolino en presencia del jerezano Chano. / Levante UD

Movistar Inter y Viña Albali Valdepeñas se enfrentan este martes en la final de la LNFS en el Martín Carpena de Málaga. Los madrileños vencieron en cuartos de final al Jaén Paraíso Interior y posteriormente al Palma Futsal del jerezano Antonio Vadillo; mientras que los ciudarrealeños obtuvieron el billete para luchar por el título ganando a Osasuna Magna en cuartos y al Levante del jerezano Chano en semifinales.

La fase final de la máxima categoría del fútbol sala nacional que se está celebrando en Málaga ha hablado andaluz con la presencia de un equipo de la región, el Jaén Paraíso Interior, y un total de 21 futbolistas andaluces, repartidos por los ocho equipos clasificados. Y de éstos, siete han nacido en la provincia gaditana: Carlitos (Jaén Paraíso Interior), Aicardo y Joselito (FC Barcelona), Eloy Rojas (Palma Futsal), Chano y Pedro Toro (Levante) y Juanjo Catela, cuyo equipo, el Valdepeñas, puede levantar este martes el título de Liga.

Pero es que además, otros tres jugadores de la provincia militan en equipos de Primera División de la LNFS: Zequi (Córdoba Patrimonio de la Humanidad); Lemine (Aspil Ribera Navarra); y Joselito (Burela). Y en Segunda División: Chicho (Real Betis, que jugará la próxima temporada en Primera); Pablo Salado (Noia Portus Apostoli); Manu Orellana, Víctor Cachón y Saúl Olmo (Unión África Ceutí).

A estos hay que añadir los nombres de los también provincianos Álex Constantino y Jesulito, que regresan a España tras jugar en el extranjero, firmando por el Córdoba Patrimonio.

Las preguntas surgen solas: ¿Cómo es posible que, con la cantidad de jugadores de la provincia contrastados que militan en las dos principales divisiones del fútbol sala nacional, no haya al menos un club potente en estas categorías? ¿Cómo es posible que en esta provincia no exista ni una (NI UNA) gran empresa que quiera asociar su nombre al del fútbol sala? ¿Acaso no lo ven como una inversión? ¿Falta visión empresarial? ¿Para qué sirve tener algunas de las mejores canteras del país si de ese trabajo sólo se van a beneficiar otros? ¿Imaginan el gran equipo que se podría confeccionar tan sólo con estos jugadores de la provincia? Por haber, hay hasta entrenadores al máximo nivel. El jerezano Antonio Vadillo lleva tres temporadas dirigiendo con éxito al Palma Futsal y el también jerezano Fede Vidal es el actual seleccionador nacional. ¿Qué es lo que falla?

Juanjo Catela, formado en el Jerez'93 y actual futbolista del Valdepeñas, juega este martes la final liguera contra Movistar Inter y otros seis han estado en la fase final por el título en Málaga

Resulta incomprensible que, teniendo los mimbres adecuados, sea imposible confeccionar un cesto para tener un equipo que sea un referente y que estos jugadores, formados en equipos como el Virgili, Isleño o Jerez'93, sean captura fácil para los 'peces gordos' ante la falta de salida profesional en Cádiz. Máxime viendo cómo el Viña Albali, de una localidad de apenas 30.000 habitantes como es Valdepeñas, se codea con la flor y nata del fútbol sala nacional. Aquí, Xerez Toyota Nimauto y Virgili de Cádiz bastante hacen con cuadrar a duras penas un presupuesto, con apoyos institucional y empresarial insuficientes para grandes cotas.

Ese equipo existió. Lejanísimos quedan ya los tiempos del Jerez Fútbol Sala bajo las diferentes nomenclaturas que tuvo a lo largo de su existencia, desde el Garvey FS (con el apoyo de la firma bodeguera) a finales de los 80 y principios de los 90, al Caja San Fernando Jerez. Aquel sueño que Manolo Leira hizo realidad en una época de pujanza que ahora se ve con innegable nostalgia. Por la capital del vino y por el Ruiz-Mateos pasaron algunos de los mejores jugadores y equipos del mundo y los buenos aficionados al futsal disfrutaron, por ejemplo, de un jugador 'fantasista' como Edesio, que posteriormente jugaría en el Interviú (ahora Movistar Inter), Playas de Castellón o ElPozo Murcia. El brasileño recogió el testigo de otros compatriotas como Adriano, Addison, Cardiano, Ettiene o Lucio que pasaron con anterioridad por un club que fue uno de los fundadores de la Liga Nacional de Fútbol Sala.

Diez campañas consecutivas se mantuvo el 'Caja' en la máxima categoría, llegando a su cénit en la 97/98 ocupando -con el presupuesto más bajo de los participantes- la sexta plaza y clasificándose para el 'play-off' por el título, cayendo en cuartos de final contra el todopoderoso Interviú. Por el Jerez Fútbol Sala pasaron jugadores de la talla de Manolo Oliva -inolvidable portero jerezano que llegó a ser internacional-, Carlos Pareja e Inza -también internacionales-, Isco, Óscar, Fede Vidal, Edu o Álvaro, que llegó a Jerez hecho un niño y sería años después faro de ElPozo y campeón del mundo con España.

El Caja San Fernando Jerez de Luis Fonseca, en la temporada 99/2000. El Caja San Fernando Jerez de Luis Fonseca, en la temporada 99/2000.

El Caja San Fernando Jerez de Luis Fonseca, en la temporada 99/2000. / Diario de Jerez

Aquel Jerez FS no pudo tener más triste final, acabando su larga travesía en la máxima categoría en la campaña 2000/2001, temporada que tuvo que jugar en San Fernando. La LNFS obligó a los clubes instalar  una nueva pista de parquet que el ayuntamiento, en clara desavenencia con Leira, no acometió. El presidente buscó una empresa que le instalaba la tarima a cambio de publicidad, pero el gobierno municipal no accedió -al cabo de los meses, con el equipo fuera, sí procedió al cambio- y Leira se lo llevó a San Fernando. Pocos meses después, el Xerez CD también se veía obligado a 'exiliarse' a Sanlúcar, en otro claro ejemplo de que muchas veces la política empozoña más que ayuda. Aquello fue la crónica de una muerte anunciada y la práctica desaparición de una entidad que en 2014 intentó resurgir y a la que incluso se le ofreció plaza en Segunda División. Pero una vez más, nadie apoyó económicamente al club, que salió a competir en Tercera junto al Xerez Toyota. Se pasó de varios años sin tener fútbol sala a tener dos equipos en la misma categoría.

En la actualidad, el Toyota Nimauto es el único que sigue adelante. Logró el ascenso a Segunda B y en 2018 se quedó a un gol del ascenso a Segunda División en la eliminatoria contra el Talavera, otro histórico del fútbol sala nacional. Las dos últimas campañas no han sido tan positivas y en la actual, frenada por el coronavirus, se encontraba luchando por la permanencia antes de la suspensión. Jesús Azurmendi, que regresa tras varios años en Francia, dirigirá al club la próxima campaña sustituyendo a Ricardo Villaça.

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