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Los atrasos y temores persisten en Río a dos años de los Juegos

A falta de dos años para el inicio de los Juegos Olímpicos de Río, Brasil sigue librando una batalla contrarreloj pese a las recientes muestras de optimismo. Las federaciones deportivas olímpicas de verano dispararon en abril duras críticas a los retrasos de la preparación carioca, lo que llevó al Comité Olímpico Internacional (COI) a organizar un sistema más intenso de supervisión para presionar a las autoridades locales a acelerar las obras.

Parte de las preocupaciones parecen haberse disipado tras el éxito organizativo del Mundial de fútbol que acabó hace menos de un mes, y las advertencias del COI fueron reemplazadas por algunas manifestaciones de confianza y optimismo de cara a los Juegos que comenzarán el 5 de agosto de 2016. "En dos años tendremos excelentes Juegos en Río de Janeiro, porque estamos viendo el gran progreso que se está haciendo en su preparación", aseveró esta semana el director ejecutivo para Juegos Olímpicos del COI, Gilbert Felli, durante un seminario de evaluación sobre la marcha de la organización de la máxima cita del deporte.

No obstante, siguen existiendo en el horizonte señales preocupantes. Una de ellas es el elevado nivel de contaminación de la bahía de Guanabara, la sede de las regatas olímpicas, y que esta semana está siendo escenario de la Regata Internacional de Vela, el primero de los 45 eventos test previos a la cita.

Pese a las embarcaciones utilizadas por las autoridades para alejar la basura de los participantes de la prueba, el regatista brasileño Ricardo Winicki se quejó de que un bolso de plástico quedó atrapado en el motor de su barco, mientras que el australiano Matthew Belcher, medallista de oro en Londres 2012, dijo que vio a un perro muerto en el agua.

El alcalde de Río, Eduardo Paes, asegura sin embargo que el agua estará limpia en los Juegos, y el comité organizador afirma que el índice de tratamiento de los desechos lanzados en la bahía aumentó del 12%, en 2009, al 49,5%, actualmente.

El director ejecutivo de Deportes del comité Río 2016, Alberto Guimaraes, descartó tajantemente cualquier posibilidad de trasladar a otro sitio parte de las competiciones programadas para la bahía de Guanabara. "No existe la posibilidad de que otros lugares reciban el evento", expresó. Otro factor de preocupación es el retraso en las obras del Complejo Olímpico de Deodoro, que recibirá 11 competiciones olímpicas, entre ellas hockey hierba, ciclismo BMX, tiro e hípica.

El alcalde de Río, sin embargo, aseveró que el retraso no será un problema. "Deodoro ya tiene el 60% de las instalaciones permanentes. Son obras relativamente sencillas si se las compara con la villa de los atletas o con el parque olímpico", dijo Paes.

Según un balance divulgado la semana pasada por la Autoridad Pública Olímpica (APO), ya están en curso las obras del 71% de los 52 proyectos de instalaciones olímpicas, lo que supone un avance importante frente a la situación existente en enero pasado, cuando el índice de obras iniciadas era del 46%.

Al mismo tiempo, las autoridades buscan acelerar las obras de movilidad urbana que serán el principal legado de los Juegos para la población carioca, en especial la nueva línea de metro que conectará Barra da Tijuca -el corazón de Río 2016- al resto de la ciudad. El propio Felli reconoció ayer que persisten dudas sobre cómo funcionará el sistema de movilidad urbana durante la cita, pero recordó que incógnitas similares existían antes de Sidney 2000 y Atenas 2004, y que al final todo funcionó bien.

"Estoy confiado en que sí, también aquí todo estará listo", concluyó, dejando clara su esperanza de que Brasil entregue las instalaciones olímpicas a tiempo, y no en el último momento, como ocurrió con varios estadios que recibieron el Mundial de fútbol.

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