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La tragedia de 'il grande torino'

  • El pasado lunes se cumplieron 60 años del accidente aéreo del Torino italiano en la basílica de Superga · En el suceso fallecieron los 18 jugadores y sólo se salvó un titular, que no viajó por lesión

Nada más acceder al Stadio Filadelfia, el viejo campo de entrenamiento del Torino, una enorme y retorcida hélice montada en un bloque de madera se yergue, como testigo impenitente, de la catástrofe aérea que acabó con el mejor equipo europeo de la época.

Mito de un país recién salido de la II Guerra Mundial, el Torino Calcio era el gran protagonista del fútbol italiano durante la década de los años 40 del siglo pasado. Había logrado su primer Scudetto la temporada 1928-29, pero fue bajo la presidencia de Ferrucio Novo y su política de grandes fichajes cuando llegó el salto de calidad para el Toro (abreviatura y símbolo del club). Capitaneados por Valentino Mazzola, los goles de Menti, Loik, Gabetto, Ossola, con Grezar, Rigamonti y Castigliano en la medular, le hicieron ganar el torneo de 1943. La guerra truncó la posibilidad de alcanzar más títulos (los campeonatos de 1943-44 y 1944-1945 no se disputaron), aunque una vez finalizado el conflicto conseguirían cuatro Ligas de forma consecutiva (1946 a 1949).

Empezaba a ser considerado uno de los mejores equipos del Viejo Continente, alcanzando tal fama que se le conocía como el Gran Torino. Todavía no existía una competición continental de clubes y muchos equipos importantes le reclamaban para disputar encuentros. En uno de ellos viajó a Lisboa para jugar un amistoso ante el Benfica, con motivo de la retirada de su capitán José Ferreira. El 4 de mayo de 1949 el equipo regresa a casa. La aeronave, un trimotor FIAT Aermacchi G 212 de Alitalia, después de hacer escala en Barcelona, pone rumbo a Turín. Una gran tormenta azota a la ciudad, con nubes bajas y una espesa niebla que dificultan la visibilidad. El aparato inicia las maniobras de aproximación al aeropuerto turinés de Caselle, pero un error en la navegación y la falta de apoyo desde tierra hace que se desvíe hacia la Basílica de Superga, una Iglesia situada en la cima de la montaña del mismo nombre.

Con el descenso ya iniciado, las señales del cuadro de mandos indican de forma errónea al capitán, Pierluigi Meroni, de la altura demasiado baja a la que vuelan. Son las 17:05 horas cuando el avión impacta contra la torre de la Basílica y se desploma.

En el accidente fallecieron los 18 jugadores. Sólo un titular se salvó, Sauro Tomá; una lesión de menisco le impidió ser convocado. Ladislao Kubala, la estrella húngara recién huida del Este, jugaba entonces en el Pro Patria italiano y había sido invitado al evento. Junto con su mujer y su hijo debían tomar el fatídico vuelo en la capital portuguesa, pero el niño se puso enfermo y Kubala y su esposa se quedaron en Lisboa para cuidarlo, librándose así los tres de la tragedia. El cuerpo técnico, 2 entrenadores, 2 directivos y el masajista, también perdieron la vida, además de tres periodistas deportivos y un organizador. Con los 4 miembros de la tripulación, 31 personas en total (todo el pasaje) murieron en el accidente.

La conmoción que causó en Italia fue enorme. Minutos después de conocerse la noticia, todas las tiendas de Turín cerraron sus puertas. El suceso era una de las mayores tragedias del fútbol transalpino. Desaparecía de golpe y porrazo (nunca mejor dicho), un grandioso equipo. La catástrofe excedió el ámbito deportivo, alcanzando los límites de una dolorosa pérdida para todo el país de la bota. Fue declarado un día de luto nacional y, durante el entierro, una multitud se congregó a ambos lados del itinerario que recorría la comitiva fúnebre para dar el último adiós a sus ídolos. Nacía la leyenda de Il Grande Torino, precoz final para una mítica squadra.

En el momento del accidente era líder de la Serie A, a falta de cuatro jornadas para acabar la Liga. El club turinés siguió jugando con los reservas y, en señal de duelo, los rivales de esos partidos (Génova, Palermo, Sampdoria y Fiorentina) presentaron sus formaciones juveniles. Al final, la Federación Italiana otorgó al desaparecido equipo el título de Campione ad honorem. Tal impacto tuvo la tragedia que, por ejemplo, Riccardo Carapallese, conocido como Barba Azul, veloz extremo del Milán, convenció a su presidente que le traspasara al Torino, en un intento de ayudarle a resurgir. El River Plate se ofreció para jugar un encuentro amistoso a beneficio de las familias de los fallecidos (en aquel once argentino despuntaba un joven de 22 años: Alfredo di Stéfano) y, como agradecimiento, el equipo italiano lució en varias ocasiones una camiseta blanca con banda en diagonal granate.

El accidente supuso también un duro revés para el equipo nacional, ya que diez de los once titulares (excepto el portero) del Torino vestían la maglia azurra. El seleccionador, Vittorio Pozzo, conocía bien a esos jugadores y fue llamado entre otros para intentar identificar los cuerpos. Tan traumático fue el shock que, al año siguiente, la expedición italiana viajó al Mundial de Brasil en barco.

El recuerdo de su capitán Valentino Mazzola pervivió en la memoria de los aficionados y, con el paso del tiempo, su hijo Sandro, que cuando ocurrió la tragedia tenía siete años, se convertiría en un digno sucesor. Futbolista de talla internacional en el Inter de Milán y en la Selección durante las décadas de los años 60 y 70 (campeón de la Eurocopa de 1968), portó, como su padre, el 10 a la espalda.

El accidente inició la caída del Torino. Jamás recuperaría su grandeza. Sólo volvió a ganar un Scudetto, la temporada 1975-76. En 1989 descendió a la Serie B y tuvo que soportar la época dorada de sus eternos rivales, la Juventus. Finalista de la UEFA en 1992, la Copa de Italia 1993 fue su último título importante. Llamado ahora Torino FC tras su refundación en 2005 por problemas económicos, está considerado el club más popular entre los turineses, mientras que la Juve cuenta con el apoyo de la población acomodada. Carecen del poderío económico que aporta la FIAT, pero el corazón de Turín lo ocupa el Toro, los granotas tienen muchos más seguidores que los bianconeros.

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